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Historia de Hungría


Historia de Hungría




Hungría en sus fronteras modernas (posteriores a 1946) corresponde aproximadamente a la gran llanura húngara (la cuenca panónica). Durante la Edad del Hierro, estaba ubicada en la encrucijada entre las esferas culturales de las tribus celtas (como escordiscos, boii y vénetos), las tribus dálmatas (como los dálmatas, histres y liburnios) y las tribus germánicas (como los lugii y marcomanos).

El nombre de «panónica» proviene de Panonia, una de las provincias del Imperio romano, si bien solo la parte occidental del territorio (la llamada Transdanubia) de la Hungría moderna formaba parte de la antigua provincia romana de Panonia. El control romano cesó con las invasiones húnicas de 370-410 y Panonia fue parte del Reino ostrogodo desde finales del siglo V hasta mediados del VI; luego del kaganato ávaro (siglos VI al IX) La invasión magiar tuvo lugar durante el siglo IX.

Los magiares fueron cristianizados a fines del siglo X. El reino cristiano de Hungría se estableció en el año 1000 d. C.; lo rigió la Casa de Árpád durante los siguientes tres siglos.

Hungría se expandió más allá de Panonia, hasta la costa del Adriático en los primeros tres siglos de existencia. En 1241, durante el reinado de Béla IV, la invadieron los mongoles de Batu Kan. Los húngaros, superados en número, fueron derrotados decisivamente en la batalla de Mohi. El rey Béla huyó al Sacro Imperio Romano Germánico y dejó a la población húngara a merced de los mongoles. Más de quinientos mil húngaros perecieron y el reino sufrió graves estragos.

Después de la extinción de la dinastía de Árpád en 1301, el reino medieval tardío persistió, aunque ya no bajo monarcas húngaros, y se redujo gradualmente debido a la creciente presión por la expansión del Imperio otomano. Hungría sufrió la peor parte de las guerras otomanas en Europa durante el siglo XV. El apogeo del conflicto con el imperio se alcanzó durante el reinado de Matias Corvino (r. 1458-1490). Las guerras otomano-húngaras concluyeron con una pérdida significativa de territorio y la partición del reino después de la batalla de Mohács de 1526.

La defensa contra la expansión otomana se trasladó a la Austria de los Habsburgo. El reino húngaro restante quedó bajo el dominio de los emperadores alemanes. El territorio otomano pasó a poder de los Habsburgo con la conclusión de la Gran Guerra Turca, que a partir de entonces reinaron en todo el territorio del antiguo reino medieval. Tras los levantamientos nacionalistas de 1848, el Compromiso austrohúngaro de 1867 elevó la importancia de Hungría mediante la creación de una monarquía dual. El territorio englobado en el Archiregnum Hungaricum de los Habsburgo era mucho mayor que la Hungría moderna. El acuerdo croata-húngaro de 1868 fijó la situación política del Reino de Croacia-Eslavonia en el seno de las Tierras de la Corona de San Esteban.

Después de la Primera Guerra Mundial, las potencias centrales obligaron a disolver la monarquía de los Habsburgo. Los tratados de Saint-Germain-en-Laye y de Trianon privaron a la nueva Hungría de alrededor del 72 % del territorio del antiguo reino, que se repartieron Checoslovaquia, Rumanía, el Reino de los serbios, croatas y eslovenos, Austria, Polonia e Italia. Antes, tras la disolución efectiva del imperio, se había proclamado una República Popular de corta duración, a la que siguió, una breve república soviética, eliminada por los rumanos. La retirada rumana del este del país permitió la restauración de la monarquía, si bien el reino fue gobernado por un regente, Miklós Horthy, hasta 1944. Los intentos del exemperador Carlos por recobrar el poder fracasaron. Horthy ostentó el poder hasta 1944. Hungría recuperó parte de los territorios perdidos en la anterior guerra mundial entre 1938 y 1941, merced a la intervención de las potencias del Eje, con las que se alió en noviembre de 1940. Luego, habiendo entrado ya en guerra en abril de 1941, fue ocupada por Alemania en 1944. La Unión Soviética ocupó el territorio durante los últimos meses de la contienda. Después de la Segunda Guerra Mundial, la Segunda República Húngara se estableció dentro de las fronteras actuales de Hungría como República Popular socialista, que duró desde 1949 hasta el fin del comunismo en 1989. En octubre de 1989, se estableció la Tercera República de Hungría en virtud de una versión enmendada de la Constitución de 1949; otra se promulgó en 2011. Hungría se integró en la Unión Europea en 2004.

Historia temprana

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El Principado de Hungría

Alta Edad Media (830-1000)

El principado húngaro y su viaje por Eurasia

Los magiares, conocidos como húngaros en la mayoría de los países occidentales, fueron un pueblo con características nómadas proveniente de las planicies del Asia Central, organizado en un principado, hasta su emigración hacia la Europa central a finales del siglo IX, cuando se establecieron en el territorio de la moderna Hungría. Este largo viaje y el parentesco con los hunos se ha tratado de explicar de incontables formas y en varias leyendas, como la de los hermanos Hunor y Magor.

El principado húngaro estaba compuesto por varias tribus de la misma lengua y bajo el comando de dos príncipes. Por esto precisamente recibía el nombre de Principado doble húngaro. Uno de los príncipes llevaba el título de «kende»: era el jefe religioso de los húngaros y su símbolo era el sol. El otro príncipe portaba el título de «gyula» y era el caudillo militar, cuyo símbolo era la luna.

A comienzos del siglo IX, el principado húngaro, que ya venía avanzando desde la región de Levedia, se hallaba bajo la influencia del Gran Kanato jázaro, un Estado de etnia túrquica que estaba localizado en Eurasia, al norte del mar Negro. Una guerra civil que se libró hacia el 830 hizo que las tribus húngaras se desplazaran hacia occidente, hacia la Europa Oriental y llegaran a la región conocida como la «Tierra entre dos ríos» (en húngaro: Etelköz). Su permanencia en esta región no debió de ser muy prolongada, puesto que las acometidas pechenegas del 854 los obligaron a seguir avanzando hacia el occidente. Se cree que por entonces el kende era el príncipe Levedi y el gyula, el príncipe Álmos.

El principado estaba compuesto originalmente por siete tribus húngaras, y antes de la llegada al territorio húngaro moderno, sus jefes Álmos, Előd, Kond, Tas, Huba, Töhötöm y Ond hicieron un pacto de sangre en el que reconocieron a todas como iguales (como una sola tribu) y a la vez totalmente supeditadas a un caudillo único: Álmos. Se piensa que, por esta época, el poder real del principado recaía en la figura del gyula. Así, Álmos, y posteriormente su hijo Árpad, serían los que conducirían al pueblo húngaro hasta la cuenca de los Cárpatos.

Árpad y la llegada de los húngaros a la cuenca de los Cárpatos

Se cree que los húngaros fueron guiados desde Asia hasta la cuenca de los Cárpatos por el príncipe Álmos, el cual en ceremonias religiosas y según la leyenda, «por su propia voluntad» había sido sacrificado para obtener futuras victorias, antes de cruzar las montañas carpáticas. Árpad, el hijo del príncipe Álmos, tomó el mando del principado y de las tribus, ordenando a las tropas húngaras que entraran en la cuenca de los Cárpatos. Estos soldados se encontraron con los dominios del príncipe moravo Svatopluk, situados en la región norte de los Cárpatos y en el territorio de la moderna Eslovaquia. En 894 se firmó una alianza entre ambos que enemistó a los magiares con los francos. Árpad envió un caballo blanco sagrado como ofrenda al príncipe moravo, y al poco tiempo murió Svatopluk, dejando problemas sucesorios entre sus hijos. En el año 895, el príncipe Árpad condujo al ejército húngaro principal a la cuenca de los Cárpatos, atravesando estas montañas por el puerto de Verecke (en húngaro: Vereckei-hágó). Mientras se efectuaba el descenso entre las montañas, la retaguardia húngara fue atacada por los búlgaros del zar Simeón I (esta arremetida del zar se debió a que, un año antes, los húngaros habían ayudado al emperador bizantino en una campaña contra los búlgaros, acaudillados por los príncipes Árpad y Kurszán).

En 896 los húngaros se asentaron alrededor del río Tisza. Posteriormente, en marzo de 899, los ejércitos de Árpad invadieron Italia en alianza con el rey de Francia Oriental, Arnulfo de Carintia, y vencieron al rey Berengario de Friuli. Después de esto, Arnulfo reconoció el señorío de los húngaros sobre las tierras de Panonia. En 901 estos se establecieron el torno al Balaton; a continuación, ocuparon también parte del este de Austria y el suroeste de Eslovaquia, hasta cubrir en su totalidad la cuenca de los Cárpatos, conocida también con el nombre de cuenca panónica. En 902 las tropas húngaras atacaron el gran principado moravo y acabaron con los restos del Estado del difunto Svatopluk. Bajo el mando de Árpad comenzarían, entonces, a aventurarse por gran parte de Europa occidental: la moderna Austria, Suiza, el sur de Francia y las penínsulas itálica e ibérica.

Las incursiones de los húngaros en Europa

El Reino de Hungría

Baja Edad Media (1000-1458)

Casa de Árpád (1000-1301)

La Hungría cristiana del rey Esteban

Esteban nació en la ciudad de Esztergom, la sede o capital del principado húngaro y posteriormente capital político-administrativa del Reino de Hungría. Tras la llegada de san Adalberto de Praga hacia el 993 a petición del príncipe Géza, Esteban fue bautizado y aprendió de este los ritos cristianos y latín, preparándose para el reinado de un Estado cristiano medieval. En 996 regresó nuevamente san Adalberto a suelo húngaro junto con su pupilo san Anastasio, al cual dejó encargado de la labor evangelizadora en el principado húngaro. Si bien Géza ya estaba bautizado, él como señor de todos los húngaros, practicaba ceremonias cristianas y paganas por igual, utilizando como argumento que «él era un príncipe tan grande que podía alabar a varios dioses por igual».

El reino de Hungría fue fundado por Esteban I de Hungría, quien fue coronado en diciembre del año 1000 por san Anastasio, el cual había sido enviado a Roma a pedirle una corona y su bendición al papa Silvestre II. San Esteban era descendiente directo de Árpád e hijo del príncipe Géza, caudillo de todos los húngaros, quien murió en el 997. Puesto que en la Hungría pagana existía la costumbre del senioratus, donde el miembro de mayor edad de la familia gobernante tomaba el puesto de jefe supremo tras la muerte del anterior, Esteban tuvo que luchar con Cupan, un pariente lejano también descendiente de Árpad. Cupan exigió a la reina Sarolt, viuda de Géza, como esposa y el trono de Hungría. Esteban logró vencerlo en una larga batalla librada cerca de la ciudad de Veszprém gracias a la ayuda de tropas germánicas, que llegaron a Hungría junto con Gisela de Baviera, esposa de Esteban; la victoria en Veszprém le permitió sofocar definitivamente la Rebelión de Cupan (997). Una de las alianzas más importantes que se había gestado era la unión matrimonial de Esteban I y de Gisela de Baviera, hermana del emperador Enrique II del Sacro Imperio Romano Germánico, el último miembro varón vivo de la familia real de Otón I el Grande.

Tras vencer a Cupan, Esteban fue coronado rey de Hungría y comenzó el proceso de fundación del Estado húngaro, donde introdujo el cristianismo y fundó incontables iglesias, monasterios, claustros y basílicas a lo largo del territorio. La más relevante fue la basílica de Székesfehérvár, terminada a tiempo antes del fallecimiento del rey; podía albergar a cerca de nueve mil personas en sus naves, y fue el lugar de coronación y sepultura de los siguientes reyes húngaros hasta su destrucción a finales del siglo XVI.

Por otra parte, antes de su cristianización y sedentarización, el pueblo húngaro estaba organizado en un sistema federal de tribus, donde la figura del Gran Príncipe mandaba y representaba a todos los jefes menores. Su poder fue decayendo a mediados del siglo X: si bien los demás jefes lo reconocían y respetaban, no lo obedecían ciegamente. En consecuencia, cuando Esteban empezó a organizar el Estado y la Iglesia, tuvo que acabar con los restos de ese sistema tribal. Uno de los paladines de este había sido Cupan. Esteban pronto se enfrentó también a su tío materno, consolidando su poder sobre la región de Transilvania al vencer al jefe Gyula, hermano de su madre, Sarolta. La victoria le permitió hacer de Transilvania otra región del reino; la región estaba poblada por húngaros y sículos. Seguidamente las fuerzas de Esteban I chocaron contra el jefe Ajtony en la batalla de Nagyősz en 1008 y le dieron muerte, consolidando el poder del santo monarca húngaro en el sur del reino.

Con la introducción del cristianismo, las órdenes más importantes que llegaron al reino fueron las de los benedictinos y los franciscanos. Hungría se organizó en dos archidiócesis —Esztergom y Kalocsa— y diez diócesis: Esztergom, Győr, Veszprém, Pécs, Vác, Eger, Kalocsa, Csanád, Bihar y Transilvania. Por otra parte, el reino fue dividido en comarcas (en húngaro, megye), tomando como patrón la distribución administrativa del Sacro imperio Romano Germánico, y colocando a la cabeza de cada una a un ispán (gobernador de provincia), que sería elegido por el mismo rey.

Esteban instituyó el uso de la moneda (anteriormente se pagaba con animales, como terneros) y estableció impuestos comerciales y el diezmo. En 1001 y posteriormente a finales de su reinado sancionó dos códigos, el primero con treinta y cinco decretos y el segundo con veintiuno. Estos códigos disponían severas medidas contra el robo, el adulterio y el asesinato; también dotaron a la Iglesia de terrenos y animales para la construcción y mantenimiento de monasterios e iglesias, ordenaban los deberes de los obispos y de los sacerdotes, así como el de los húngaros de asistir a misa y cumplir con los sacramentos y demás prácticas del cristianismo.

En sus últimos años, Esteban perdió a su único hijo y heredero, san Emérico, durante una cacería, y nombró sucesor a Pedro Orseolo, hijo de la hermana del rey, nacido en Venecia. Por otra parte, un primo de Esteban, Vazul, pretendió el trono, pero ante su amenaza, fue capturado y llevado a la prisión de Nitra. El señor Budó, un noble húngaro, recibió la orden de sacarlo de la prisión y conducirlo a Székesfehérvár, pero Vazul fue cegado por un grupo dirigido por el ispán Sebös, presuntamente por órdenes de la reina húngara, Gisela. Ante tal noticia, los tres hijos de Vazul dejaron inmediatamente el reino: Andrés y Levente huyeron al Principado de Kiev y Béla, al de Cracovia. No se sabe si ese atentado se llevó a cabo con el consentimiento de Esteban, pero le aseguró el trono a Orseolo.

Esteban murió en 1038; sus actos hicieron de él el padre del Estado húngaro, así como en el evangelizador y primer legislador notable del pueblo húngaro. La fiesta nacional más importante de la moderna Hungría es el 20 de agosto, fecha en la cual se conmemora la canonización del rey en 1083.

Reyes del siglo XI

Tras la muerte de San Esteban, no hubo sucesor directo. Su hijo San Emérico había muerto joven durante una cacería de jabalíes. Pedro Orseolo, hijo de una hermana de San Esteban, había sido nombrado su heredero en sus últimos años de vida por el rey, lo cual no fue bien visto por los nobles húngaros.

El reinado de Pedro Orseolo fue complicado y tormentoso: pretendió hacerse vasallo del emperador germánico a cambio de su protección, por lo que fue destronado por los nobles húngaros y reemplazado por Samuel Aba. El reinado de Samuel Aba duró hasta 1044 y se caracterizó por el caos interno y el repudio de los nobles que habían apoyado a Orseolo: más de medio centenar de estos fueron ajusticiados. Muchos, como el obispo san Gerardo Sagredo, criticaron las acciones del nuevo rey y vieron de buena gana el eventual regreso al trono de Pedro Orseolo, quien previamente no les agradaba.

Orseolo regresó, pues, al poder con ayuda alemana: derrotó a Samuel Aba en la batalla de Ménfő en el 1044, victoria que le permitió recuperar el trono. El caos del momento facilitó el estallido de la Revuelta de Vata en 1046, que se extendió por todo el reino: los paganos arremetieron contra Pedro Orseolo y el cristianismo, exigiendo que Andrés, hijo de Vazul, un primo de san Esteban, fuese nombrado rey y se volviese a la antigua fe húngara. Andrés se hizo con el poder tras varios enfrentamientos en los que obtuvo la victoria; el peligro de que Hungría se sometiese a vasallaje del el imperio se esfumó. Si bien Andrés se había coligado con los paganos guiados por Vata para obtener el trono de Hungría, asegurándoles que se aferraría a la antigua fe, después de la victoria y durante su reinado mantuvo relaciones muy estrechas con la Iglesia y promovió el cristianismo en Hungría.

Tras la muerte de Andrés I, al ley disponía que el trono le correspondía a su hijo. Pero el joven príncipe Salomón no había alcanzado aún la edad adecuada para gobernar, así que Béla I, hermano de Andrés, ocupó el trono durante tres años. Ante esto Salomón huyó hacia el Sacro Imperio Romano Germánico, puesto que estaba comprometido en matrimonio con la princesa Judit de Suabia, hija del emperador Enrique III el Negro y hermana de Enrique IV. Posteriormente regresó con tropas germanas para recuperar el trono; fue coronado en 1063, después de que el rey Béla hubiese muerto accidentalmente durante el ataque, cuando el respaldo de su trono de madera se desprendió y le cayó encima.

El reinado de Salomón igualmente transcurrió con conflictos, esta vez con sus primos, los hijos de Béla I, Ladislao y Géza. Aunque los príncipes lucharon al lado de Salomón contra las invasiones de tribus asiáticas (los pechenegos y los cumanos, finalmente lo derrocaron después de vencerlo en la batalla de Mogyoród en 1074. Géza I fue el siguiente rey húngaro; reinó durante tres años, igual que su difunto padre. Tuvo fama de rey sumamente religioso y justo, al contrario que Salomón. Tras su muerte, el rey san Ladislao I fue coronado en 1077.

La Hungría de san Ladislao

Ladislao, apodado el «rey caballero», sería conocido por los húngaros medievales a lo largo de su vida, antes y durante su reinado, como un caballero excelso y una persona profundamente religiosa. Numerosas leyendas donde rescata damiselas y vence enemigos imposibles surgieron en vida del rey y tras su muerte; en ellas se lo describe como hombre de alta estatura y gran fuerza, de noble carácter y gran religiosidad.

San Ladislao I heredó una Hungría devastada por las luchas internas y asolada por las invasiones bárbaras provenientes de Asia. Ante los ataques de los cumanos y los pechenegos, las poblaciones rurales húngaras se habían puesto en movimiento retomando su estilo de vida seminómada y ante la crisis comenzaron a robar a los señores húngaros y a la Iglesia. Ante esta situación, Ladislao I aprobó leyes sumamente rigurosas, con penas que disponían azotes, la pérdida de extremidades y la muerte. A lo largo de su vida promulgó tres códigos: el tercero con cuarenta y dos decretos, el segundo con dieciocho y el primero con veintinueve, con los que logró contener la crisis en el reino y llevar nuevamente a los húngaros por el camino del cristianismo.

Durante la Querella de las Investiduras, Ladislao permaneció siempre del lado del papa Gregorio VII, puesto que precisamente el emperador alemán Enrique IV había sido el que había protegido a Salomón e intentado someter a vasallaje al reino húngaro. Ladislao había tomado por esposa a la princesa Adelaida, hija del príncipe de Suabia, aliado del papa y opositor directo de Enrique IV, es decir, marcó claramente su posición ante tal conflicto del que no resultó afectado directamente.

En el año 1083 san Ladislao obtuvo del papa Gregorio VII la santificación de san Esteban, san Emérico, san Gerardo Sagredo y otros dos religiosos húngaros. En honor a la celebración y como demostración de buena fe, Ladislao liberó a su primo y anterior rey, Salomón, de la prisión de Visegrád, después de que este hubiese intentado dos veces atentar contra la vida del rey santo. Salomón intentó posteriormente atentar nuevamente contra Ladislao, pero tras fallar finalmente murió en el olvido.

Casi una década después, en el 1091, a la muerte del rey croata Zvonimir (quien no tuvo hijos), Hungría heredó el Reino de Croacia, puesto que la princesa Helena, una hermana de san Ladislao, era la viuda del difunto monarca. Ladislao despachó tropas a Croacia ese año y colocó como regente del reino a su sobrino Álmos, hijo del fallecido rey Géza I. Croacia fue parte de la Corona húngara hasta 1919, al final de la I Guerra Mundial.

San Ladislao murió en 1095, sin heredero varón, habiendo tenido solamente hijas. Antes de fallecer se aseguró de que fuese nombrado heredero su sobrino Colomán, hijo de Géza I.

Reyes del siglo XII
La anexión de Croacia y los conflictos sucesorios del reino húngaro

Tras la muerte de san Ladislao, se sucedieron las disputas entre el príncipe Álmos y el rey Colomán el Bibliófilo, al que se había educado para ser clérigo y no rey. Por otra parte, Álmos había recibido adiestramiento militar y durante un tiempo había sido designado regente de Croacia por su tío, pero la decisión de último momento de Ladislao de designar heredero a Colomán lo cambió todo. En 1097 Colomán dirigió sus tropas en la batalla de la montaña Gvozd, donde reconquistó los territorios croatas y volvió a colocar a su hermano, el príncipe Álmos, como gobernador de ellos.

Sin embargo, Álmos prosiguió el incesante acoso de Colomán, hasta que finalmente fue capturado y cegado con una barra de acero incandescente en 1113, por orden del rey. El cegar al adversario era la única manera en la época de incapacitarlo para reinar sin tener que matarlo. No solamente el príncipe Álmos fue cegado, sino también su joven hijo Béla, quien posteriormente reinó como Béla II de Hungría.

Tras la muerte de Colomán, su hijo Esteban II lo sucedió en el trono y reinó hasta 1131. Preocupado de que no existiesen más miembros vivos de la Casa de Árpad, hizo llamar inmediatamente a su sobrino ciego Béla cuando se enteró de que aún permanecía con vida oculto en un monasterio. Béla II el Ciego fue coronado rey de Hungría, y su esposa Helena de Raška participó en el gobierno. Tras la muerte de Béla el Ciego en 1141, su hijo mayor Géza II de Hungría reinó hasta su muerte en 1162. Géza II se vio obligado a enfrentar al emperador bizantino Manuel I Comneno, quien tenía intenciones de agregar el reino húngaro a la esfera de influencia de Constantinopla. Después de varios enfrentamientos, Géza II consiguió apaciguar a Manuel Comnemo, y se firmaron varios tratados de paz. Geza II fundó en 1150 la Orden de San Esteban de Hungría, orden de caballería hospitalaria que operaba en Hungría y en Tierra Santa protegiendo a los peregrinos. Luego de la muerte de Géza II, su hijo y sucesor Esteban III ascendió al trono, tras lo cual también se vio obligado a lidiar con el emperador bizantino Manuel, que se resistía a renunciar a sus pretensiones sobre el reino húngaro.

La influencia del imperio romano en Hungría: Esteban III y Béla III

Después de la muerte de Géza II, se produjeron conflictos familiares en los que su hermano Ladislao II lucharía contra su hermano Esteban IV y contra su sobrino, Esteban III, produciéndose un conflicto denominado los antirreyes. Ladislao II y Esteban IV habían sido apoyados por el emperador romano y gobernaron por períodos cortos de escasos meses. Esteban III, apoyado por el emperador del sacro imperio germánico romano , fue el que prevaleció al final. Esteban III, el hijo mayor de Géza II, fue coronado en 1162 y reinó hasta su muerte en 1172.

A lo largo de su vida sostuvo incontables disputas con el emperador romano Manuel I Comneno, con quien finalmente firmó un tratado de paz en 1164 y envió a su hermano menor, el príncipe Béla, a Constantinopla como acto de buena fe. Ahí Béla sería educado según las costumbres greco-romanas y tomaría por esposa a la princesa María, sobrina del emperador.

A la muerte de Esteban III, el príncipe Béla regresó a Hungría, siendo coronado como Béla III. Tras su retorno, trajo consigo costumbres greco-romanas como el registro escrito de transacciones y datos históricos, y a su período de gobierno se le adjudica la escritura de la Gesta Hungarorum, o Hechos de los húngaros, cuyo autor anónimo pasaría a la historia bajo este seudónimo después de firmar solamente con "P. dictus magister". Este sería el primer escrito sobre la historia de los húngaros que se haya hecho, desde luego escrito en latín.

Igualmente fue Béla III quien trajo la cruz doble ortodoxa romana a Hungría y la haría parte de los escudos. Construyó un amplio palacio en la ciudad de Esztergom y otras edificaciones en Székesfehérvár y Óbuda. Después de las derrotas sufridas por su hermano mayor, recuperó los territorios de Croacia y Dalmacia, al tener a su favor al emperador romano. Si bien Bela creció en el imperio romano, Hungría no se vio afectada por la cultura griega-romana. Al contrario, durante esa época floreció la cultura francesa y los lazos entre los dos reinos se estrecharon cada vez más. Su primera esposa era de una familia francesa, y su segunda esposa era la hija del fallecido rey Luis VII de Francia. De esta forma en los sellos reales Bela aparece con vestimenta francesa y no con romana, y los rasgos caballerescos, artísticos, así como las órdenes religiosas preponderantes en el país estuvieron en estrecha relación con el reino franco.

En 1189 se organizó la Tercera Cruzada, y el emperador Federico I Barbarroja atravesó el Reino húngaro vía Tierra Santa. En su estadía le pidió asistencia al príncipe Géza, hermano del rey Béla III. De esta manera, junto con el ejército de Barbarroja también avanzaron hacia el imperio romano alrededor de 2000 soldados húngaros bajo el comando del príncipe. Esta fue la primera participación activa de los húngaros en las guerras cruzadas.

En 1190 Béla III sirve de intermediario entre el emperador alemán y el imperio romano, logrando que ambos firmen la paz y él mismo firma un armisticio de dos años con Venecia. En 1192 logra la santificación de San Ladislao y guerrea contra Serbia.

Al poco tiempo padeció una enfermedad que lo agotaría y finalmente lo conduciría a la muerte, dejando el reino en manos de sus dos hijos, los príncipes Emérico y Andrés.

Andrés II y la Bula de Oro
Béla IV y la invasión tártara
Esteban V, Ladislao IV (el cumano), Andrés III y el fin de los descendientes de Árpad

Interregnum

Casa de Anjou-Sicilia (1308-1386)

Carlos Roberto (1308-1342)
Luis I el Grande (1342-1382)
María I de Hungría (1382-1285)

Segismundo de Luxemburgo (1387-1437)

Alberto I de Hungría (1437-1439)

Ladislao V el Póstumo y Vladislao I: la época del conde Juan Hunyadi (1440-1457)

El Renacimiento en Hungría (1458-1526)

Matías Corvino y el absolutismo (1458-1490)

La dinastía Jagellon y la decadencia de Hungría (1490-1526)

De la derrota de Mohacs a la ocupación de Buda (1526-1541)

La Hungría otomana y el surgimiento del Principado de Transilvania (1541-1571)

En 1552, al sur del reino húngaro, en la frontera con Transilvania, el ejército del pachá Ahmed tomó la ciudad de Temesvár, y al poco tiempo los ejércitos unificados de los pachás Alí y Ahmed avanzaron hacia el noroeste de Transilvania a la ciudad de Várad, la cual conquistaron después de un largo asedio. Ese mismo año, las tropas del pachá Ali ocuparon la fortaleza de Drégely, al norte de Hungría, asegurándose así el control sobre la región central del reino. Igualmente en 1552, las fuerzas turcas sitiaron la ciudad de Eger al norte del reino; gracias a su locación y a la logística empleada por sus defensores, los otomanos resultaron derrotados y se vieron forzados a retirarse. Durante los años siguientes se libraron batallas menores entre húngaros y turcos. Al fallecer Fernando I de Habsburgo en 1564, su hijo Maximiliano II de Habsburgo lo sucedió en el trono e igualmente en el control sobre los territorios húngaros no islámicos.

Tras la muerte de Fernando I, el capitán de la ciudadela húngara de Szigetvár, el conde Nicolás Zrínyi, se negó a pagar el tributo al sultán otomano, lo cual causó la ira de Suleimán, y como castigo envió a más de mil soldados otomanos a asediarla. En 1566, el sultán movilizó sus ejércitos hacia el suroeste de Mohács, donde tuvo lugar la batalla de Szigetvár, fortaleza húngara que estaba defendida por Zrínyi y aproximadamente 2500 hombres. El asedio duró más de un mes. Repentinamente falleció Suleimán el Magnífico de una enfermedad en su campamento. Esto no modificó el curso del asedio y los turcos continuaron avanzando por los muros de la ciudad, hasta que el capitán Zrínyi fue apresado y decapitado junto con sus últimos soldados.

La muerte de Suleimán creó cierto caos en el Imperio otomano y pronto Selim II sucedió a su padre. En 1568, se firmó la Paz de Adrianópolis entre el emperador germánico Maximiliano II de Habsburgo y el nuevo sultán Selim II, en la que se estipuló que el emperador pagaría anualmente 30 000 piezas de oro húngaros al sultán como tributo y se suspenderían las incursiones de ambas facciones en territorios enemigos. Por otra parte, en 1570, el emperador y Juan Segismundo Szapolyai firmaron el Acuerdo de Espira, donde se declaraba la independencia de Transilvania, siendo reconocida como el Principado de Transilvania, y forzando así al conde Juan Segismundo Szapolyai a renunciar a sus aspiraciones reales sobre los territorios anteriormente bajo control de Fernando I de Habsburgo y luego de Maximiliano II. El emperador germánico fue entonces coronado como rey absoluto de los húngaros y se selló así la separación de Hungría en tres regiones político-administrativas independientes.

La Reforma protestante y la Contrarreforma en Hungría

Reforma protestante

Contrarreforma (Reforma católica)

En el eyalato de Buda, la zona ocupada por los otomanos, no se obligó a los húngaros a adoptar el islam. No obstante, aquellos que eran cristianos debían pagar impuestos más altos que los musulmanes. La Hungría Real, bajo influencia germánica, continuó en gran parte católica, y pronto la nueva orden religiosa de los jesuitas se introdujo en los territorios húngaros trayendo consigo la Contrarreforma. En 1571 murió el príncipe transilvano Juan Segismundo Szapolyai, y lo sucedió en el trono el conde Esteban Báthory, quien era de confesión católica, y de inmediato comenzó a obrar para asegurar el éxito de la Contrarreforma. Media década después, Báthory fue elegido rey de Polonia en 1576 y continuó favoreciendo en ambos reinos los movimientos jesuitas católicos. La Contrarreforma se consumó en Hungría a partir de la coronación de Rodolfo II de Habsburgo en 1572, como rey húngaro, quien actuó en conjunto con Esteban Báthory para favorecer dicho proyecto. Así, en Hungría muchos volvieron a la confesión católica, que cada vez tomaba más fuerza, bajo una nueva atmósfera de renovación y cambio interno.

Entonces surgieron importantes figuras de la nueva ola de renacimiento en el reino húngaro, como Valentín Balassi, quien fue el fundador de la poesía lírica húngara moderna. La primera Biblia católica en húngaro fue traducida y publicada en 1626 por el jesuita Jorge Káldi. Igualmente el religioso jesuita Pedro Pázmány, arzobispo húngaro, llegó a ser la principal figura de la contrarreforma, fundando en 1635 la Universidad de Nagyszombat y produciendo infinidad de textos religiosos católicos en húngaro.

Pronto la nobleza húngara anti-Habsburgo se fue dando cuenta de que no era inteligente propiciar una ruptura con la dinastía, puesto que ésta era la que mantenía orden en el Reino y la ausencia del poder germánico en dicho momento histórico sería desfavorable. Por otro lado, los nuevos pastores protestantes eran en su mayoría de origen pobre, y tras el surgimiento de dichos movimientos religiosos, ya estaban frecuentando los altos estratos. Los Habsburgo protegían asimismo los intereses de los nobles y terratenientes húngaros, originándose así una serie de factores que lentamente contribuyeron a que el catolicismo fuese restaurado en una gran parte del territorio húngaro que había abrazado el protestantismo.

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La guerra de los Quince Años (1591-1606)

La situación se volvió cada vez más hostil entre el mundo cristiano y el musulmán, generando enfrentamientos menores entre los húngaros y los germánicos contra los turcos hasta 1593, cuando estalló nuevamente la guerra. Ya al comienzo de las hostilidades en 1591, el príncipe de Transilvania Segismundo Báthory, quien había asumido el trono al morir su tío Esteban Báthory, se había unido a la Santa Liga contra los otomanos, cuya columna vertebral era el poder Habsburgo. Como los transilvanos no confiaban en el éxito de los cristianos sobre los musulmanes, la Gran Asamblea decidió en 1594 que no se aceptaban dichas disposiciones de independencia de los turcos, y Segismundo se vio forzado a renunciar a su cargo. Si bien se pretendió entregar el poder a su primo Baltazar Báthory, esto jamás se consumó, puesto que el comandante de Várad, el barón Esteban Bocskai, tío materno de Segismundo, reconsideró el asunto y lo volvió a colocar en el puesto de príncipe.

Mientras tanto continuaban los enfrentamientos entre turcos, húngaros y germanos, reinando el caos en el reino de Hungría. Entre los numerosos jefes militares figuraba el barón húngaro Ferenc Nádasdy, quien luchando junto con los germanos contra los turcos ocupó en 1594 las ciudades de Segesd, Berzence, Szőny, y luego con tropas de las provincias de Vas, Sopron y Zala participó en el asedio de Esztergom. A su lado combatía su amigo el barón húngaro Nicolás Pálffy, que había recuperado numerosas fortalezas de los turcos y había coordinado la toma de las que asedió Nádasdy. Pálffy fue considerado una de las mentes militares más valiosas de la historia húngara, y junto con el comandante, el conde Adolf von Schwarzenberg, puso sitio y conquistó Győr en 1598. El éxito de Pálffy al servicio de Rodolfo II de Habsburgo lo hizo meritorio del título de conde de Bratislava, así como del apelativo de "Héroe de Győr" y "salvador de Hungría". Sin embargo, la pronta muerte de Pálffy en circunstancias desconocidas hizo fracasar esta ofensiva, y los otomanos presionaron a los húngaros y germanos hacia el Oeste, ganando nuevamente terreno.

Segismundo se casó con María Cristina de Habsburgo, y firmó un tratado el 28 de enero de 1595 con Viena, no antes de haber eliminado a los partidarios de los turcos que se hallaban en las altas esferas de Transilvania. En 1596 sufrió una seria derrota en la batalla de Mezőkereszt y renunció por segunda vez al cargo de príncipe, entregándole igualmente Transilvania al rey húngaro de los Habsburgo. Ante la incertidumbre que surgió tras la guerra contra los turcos, que parecía calmarse, el 20 de agosto de 1598 llegó a Kolozsvár y nuevamente fue investido con el título de príncipe de Transilvania. Por la presión interna y de los Habsburgo, se vio forzado a renunciar al título de príncipe transilvano por tercera vez. Segismundo llamó de inmediato a su sobrino Andrés Báthory, quien se hallaba en Polonia, y lo convenció de relevarlo en su puesto, para que la jefatura de Transilvania permaneciese en la familia.

Desde luego, tal hecho resultó sumamente complicado de consumarse. El cardenal católico Andrés Báthory no era bien visto por los székely y los sajones en Transilvania, quienes apoyaban al caudillo de los ejércitos de Udvarhelyszék, Moisés Székely. Báthory procuraba mantener buenas relaciones con los otomanos y no pagar tributos a los turcos, sino enviar un regalo cada 6 años al sultán turco. El emperador Rodolfo consideró a Báthory como un usurpador del trono y apoyó al voivoda de Valaquia, Miguel el Valiente. El 18 de octubre de 1599, Báthory sufrió una terrible derrota frente a la aldea de Sellenberk, donde fue matado por sus enemigos mientras huía, dejando así la vía libre para Miguel el Valiente. Los guerreros székely llevaron la cabeza de Andrés Báthory al voivoda valaco en señal de respeto, pero posteriormente fueron castigados los asesinos. El voivoda valaco entró en la ciudad de Gyulafehérvár, sede del principado, y obligó a la Gran Asamblea a elegirlo príncipe.

Al enterarse el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y Rey de Hungría, Rodolfo II de Habsburgo, de tal situación y percatarse de que Miguel no estaba dispuesto a entregarle Transilvania, envió un ejército de mercenarios contratados para ocupar el principado húngaro. Esta acción fue bien vista en un principio por los nobles húngaros transilvanos, quienes ya habían pedido asistencia al emperador para librarse de Miguel. El ejército avanzó en 1598, al mando del general mercenario Giorgio Basta, con órdenes de apaciguar por la fuerza a aquellos que apoyaban a Miguel el Valiente y rechazaban el posible regreso de Segismundo Báthory. Considerándolo un rival peligroso, el mismo año Basta decidió embestir al valaco y derrotó entonces a las fuerzas de Miguel el 18 de septiembre de 1600, cerca de Miriszló.

Miguel el Valiente huyó, y en su lugar se volvió a elegir como príncipe a Segismundo Báthory, mientras Basta era apresado por los nobles transilvanos que lo temían por su reputación de bandido y asesino. Posteriormente fue liberado y huyó a la corte germánica, de la cual regresó en 1601 con un nuevo ejército al que se le sumó el de Miguel el Valiente, quien buscaba recuperar el poder en manos de Segismundo Báthory. El 3 de agosto lograron vencer a Segismundo cerca de Goroszló, pero el 19 de agosto, Basta mandó a matar a Miguel el Valiente, probablemente temiendo que este pusiese en peligro su poder.

A partir de este momento, el poder de Transilvania pasó a manos de Giorgio Basta, cuyos soldados robaron, atacaron y actuaron con violencia en todo el principado. Por ello Segismundo Báthory intentó por última vez traspasar el poder del principado al noble Moisés Székely, quien fue investido con el título de príncipe en 1602 y contaba con apoyo militar y político turco. Un año después, en 1603, Moisés Székely y sus soldados fueron derrotados por Radul, voivoda de Valaquia, un adepto de Giorgio Basta, terminando con la muerte del propio Székely en el campo de batalla. La asamblea del Sur de Transilvania tuvo que aceptar los dictámenes de Basta, aunque el emperador había decidido gobernar Transilvania.

En tanto, la situación en la Hungría bajo control germánico no era mejor, ya que la guerra de húngaros y germanos contra los turcos cobraba incontables vidas, mientras los otomanos perdían numerosas ciudades. En 1601 había caído Székesfehérvár y en 1603 comenzó el asedio a Buda, que finalizó en 1604, llevándose al conde Ferenc Nádasdy consigo. Igualmente, Rodolfo había iniciado una serie de juicios injustificados contra muchos nobles húngaros (en gran parte eran protestantes) privándolos así de sus bienes y posesiones y obteniendo una gran cantidad de dinero para financiar la guerra contra los turcos, que parecía una empresa en extremo difícil de completar exitosamente. Muchos se vieron obligados a huir y a esconderse de los juicios injustos. A la cabeza de ellos se hallaba el barón Esteban Bocskai, un noble húngaro calvinista, contra el que también se habían levantado cargos similares y no estaba dispuesto a aceptar las acciones de Giorgio Basta en Transilvania, contra las cuales había ya protestado en varias ocasiones un par de años antes.

Guerra de independencia de Esteban Bocskai (1604-1606)

Si bien Esteban Bocskai había sido partidario de los Habsburgo durante la situación hostil contra los nobles protestantes en Hungría, y el comandante general militar de Hungría, Giacomo Barbiano Belgiojoso, había atacado las ciudades del norte del reino, se vio forzado a reaccionar. En otoño de 1604 comenzó a reunir a los militares rurales húngaros, los hajdú, quienes eran pastores de ganado, y a las tropas de las cinco ciudades húngaras libres. Con el nuevo ejército tomó la ciudad de Debrecen y venció a las fuerzas germánicas cerca de Álmosd. Posteriormente entró en la ciudad de Kassa el 11 de noviembre, donde organizó su sede real.

Los soldados de Beligiojoso y los refuerzos de Basta fueron acorralados hacia el noroeste del Reino, ganando así Bocskai mucha influencia en gran parte del territorio húngaro. A finales de noviembre, el sultán otomano Ahmed I le otorgó el título de príncipe de Transilvania, así como el de Rey de Hungría. La nobleza transilvana estaba de su parte, igualmente los székely, por lo que la Gran Asamblea lo escogió príncipe de Transilvania el 21 de febrero de 1605.

El 20 de abril de ese mismo año una asamblea celebrada en Szerencse lo invistió con el título de príncipe de Hungría. Solo los sajones que habitaban en Transilvania se le enfrentaron, pero para finales de septiembre, el noble húngaro ya había obtenido el apoyo total de las tres naciones transilvanas (székely, húngara y sajona). Sus tropas ocuparon la región de Dunántúl, y continuó a lo largo de ese año con el objetivo de reunificar el reino. El 11 de noviembre de 1605, llegó a Pest, donde tomó del gran líder turco Lalla Mehmed el athname (la carta del sultán que investía a la personalidad con el título real) y la corona. Sin embargo, por sugerencia de sus aliados, Bocskai no tomó el título de Rey húngaro de manera oficial, previendo las consecuencias sobre la independencia de los húngaros ante los Habsburgo. Bocskai se había percatado de que teniendo a los turcos de su parte, cada ciudad que Bocskai le arrebataba a los Habsburgo, pasaba a quedar bajo influencia otomana. Su objetivo era mantener en equilibrio las relaciones políticas de los húngaros, quienes se hallaban entre las dos grandes potencias. Así pues, cambió su prioridad, se enfocó en conservar la independencia de Transilvania y comenzó a negociar la paz con la corte en Viena.[174]

Las negociaciones fueron fructíferas, y en junio de 1606 llegaron a un acuerdo de paz negociado por el príncipe heredero Matías de Habsburgo, hermano de Rodolfo II de Habsburgo. El acuerdo estipulaba que Transilvania era nuevamente independiente de la Hungría Real y obtenía las regiones de Ugocsa, Bereg, Szatmár, junto con el castillo de Tokaj. Igualmente, los nobles húngaros de confesión protestante podían también practicar su fe, si no ofendían con ello a los católicos. El Imperio otomano y los Habsburgo firmaron asimismo un tratado de paz en otoño de 1606, por mediación de Esteban Bocskai, donde los turcos renunciaban a cobrar impuestos de los húngaros y no habría intervenciones militares por un periodo de 10 años.

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Transición tras la muerte de Esteban Bocskai (1606-1613)

Tras la muerte del príncipe Esteban Bocskai en 1606, no hubo unanimidad en quien debería ser el nuevo gobernante de Transilvania. Antes de morir, Bocskai había nombrado heredero a Valentín Homonnai Drugeth, un reconocido militar y noble húngaro, a quien los otomanos también apoyaban. Otro candidato era Gabriel Báthory, quien en ese momento tenía solo 18 años. Sin embargo, ambos cometieron el grave error de acompañar al cortejo fúnebre de Bocskai desde la ciudad de Kassa hasta Gyulafehárvár. En ese tiempo, el también influyente conde Segismundo Rákóczi, faltando a la procesión, se valió de esa ausencia política para ser elegido el 9 de febrero de 1607 príncipe de Transilvania por la Gran Asamblea.

Segismundo comenzó a otorgar privilegios y restituirle los suyos a los székely y pronto obtuvo cierta aprobación entre la nobleza húngara transilvana. Apoyó intensamente todos los movimientos protestantes en Transilvania, expulsó a los jesuitas y promovió la publicación de la traducción de la Biblia al húngaro de Gáspár Károli. Por otra parte se opuso al joven Gabriel Báthory, que había planteado la posibilidad de pactar con los Habsburgo. En la corte de Viena consideraban el gobierno de Segismundo Rákóczi como algo pasajero y deseaban fervientemente colocar en el trono a Gabriel Báthory, en quien veían la posibilidad de restaurar el catolicismo en Transilvania y acercarla a su ámbito de influencia.

Pronto el descontento comenzó a crecer y los soldados campesinos hajdú, pastores de ganado vacuno que habían luchado para Bocskai, se organizaron bajo el mando de Andrés Nagy, quien representaba a todos aquellos que tras la muerte de Bocskai habían quedado sin privilegios. Rápidamente Gabriel Báthory pactó con los que perpetraban el alzamiento y en octubre de 1607 llegó a un acuerdo con Segismundo Rákóczi. Para evitar mayores conflictos y derramamiento de sangre Rákóczi renunció el 5 de marzo de 1608. Ante esta situación, la asamblea transilvana eligió el 7 de marzo a Báthory para el trono de Transilvania. Firmó un tratado con el rey húngaro Matías de Habsburgo e hizo que se estableciesen los soldados hajdú. Casi de inmediato movilizó sus ejércitos contra el Estado vecino de Valaquia (en rumano: Țara Românească o Valahia) de etnia rumana. Esto generó la ira del sultán turco, quien desaprobaba este tipo de acciones militares promotoras del caos dentro de Estados que se hallaban bajo su poder. En 1610, tras llevar una mala política interna que descontentó a los nobles húngaros y al propio emperador germánico, Báthory cometió el error de atacar a los Habsburgo igual que había hecho Bocskai, perdiendo los favores del rey Matías. Igualmente Báthory excluyó de su gobierno a los sajones, una importante minoría dentro del Principado, quienes disgustados llamaron en 1611 al voivoda Radul de Valaquia para que invadiese Transilvania. Las fuerzas valacas fueron repelidas.

La corte de Viena entonces envió al conde Segismundo Forgách con un ejército germánico, pero éste también fue repelido por las fuerzas de Báthory. Si bien el príncipe firmó el 11 de abril de 1613 en Bratislava un acuerdo con el emperador germánico, donde a cambio de que el emperador reconociese la independencia del principado, él permitiría la entrada de tropas germánicas en Transilvania, no logró el acuerdo con los otomanos. Ese mismo año, Gabriel Bethlen —un conde húngaro y antiguo consejero de Báthory que había huido con los otomanos—, dirigió un gran ejército contra el príncipe Báthory hasta Kolozsvár. Báthory consiguió escapar a la ciudad de Várad, pero fue asesinado en su huida por un székely el 27 de octubre de 1613. [175]

El 23 de octubre de 1613, la Dieta de Transilvania reunida en Cluj (Kolozsvár) confirmó la elección de la Puerta Sublime, en contra del consejo del emperador austríaco de Habsburgo, que prefería un príncipe más cercano a Viena que a Constantinopla. En 1615, Bethlen fue reconocida oficialmente por el emperador Mateo de Habsburgo como Príncipe de Transilvania, a cambio de la promesa secreta de Bethlen de apoyar a los Habsburgo contra los turcos.

Época dorada del Principado de Transilvania (1613-1686)

Gabriel Bethlen, príncipe de Transilvania (1613-1629)

Con su hábil política, Gabriel Bethlen recuperó los territorios entregados al Imperio otomano y abrió Transilvania a mineros, comerciantes y artesanos valacos (rumanos), moldavos y serbios, que pronto comenzaron a poblar el principado, generando gran prosperidad económica. Fue un gran mecenas cultural, promotor del arte y las danzas y de las ciencias, llenando su corte de extranjeros y sabios llegados de Italia, España, Alemania y muchas otras naciones. Pronto Kolozsvár se convirtió en la capital mercantil y cultural de toda Europa Central, y el Principado en una pequeña potencia que mantuvo viva la llama cultural húngara, pues los territorios centrales del reino se hallaban ocupados por los otomanos y despoblados en su mayoría, y los territorios occidentales se hallaban en manos de los Habsburgo. Bethlen actuó de una manera paciente y en 1615 firmó un acuerdo con los representantes de Matías de Habsburgo, quien había sido elegido emperador germánico solo dos años antes. Por otra parte, el Imperio otomano exigió la entrega de la ciudad de Lipova en Transilvania en 1616, lo cual significó una gran pérdida, puesto que esta era la puerta comercial al territorio bajo ocupación turca en el centro del reino de Hungría.

La Guerra de los Treinta Años

En 1618 estalló la Guerra de los Treinta Años y al año siguiente falleció el emperador, siendo sucedido por Fernando II de Habsburgo, quien fue coronado igualmente como rey húngaro. Bethlen, calvinista, vio el conflicto como una oportunidad de enfrentarse frontalmente a los Habsburgo y manifestó su desaprobación a las sanciones antiprotestantes tomadas por Fernando II contra Bohemia. Al organizarse la liga de países protestantes, Bethlen fue uno de los primeros en unirse, pues si el emperador católico era derrotado, Hungría podría ser reunificada, y el príncipe de Transilvania colocado a su cabeza. De esta manera, sería un monarca húngaro quien gobernaría de nuevo el reino y no por el contrario uno germánico desde la corte de Viena como sucedía desde hacía décadas.

Tras recibir la aprobación del sultán turco, Bethlen partió vía Viena con el ejército transilvano, con soldados hajdú y székely para unirse a la Unión Protestante. En ese mismo año conquistó las ciudades de Kassa, Érsekújvár y Bratislava, llegando también a sus manos la Santa Corona Húngara. En 1620, una asamblea de nobles húngaros reunidos en Bratislava le ofreció el título de rey húngaro, pero no lo utilizó, solo tomó el de príncipe de Hungría, y firmó un tratado con Fernando II. La asamblea húngara de Bestercebánya le ofrece nuevamente el título de rey húngaro a Bethlen, pero este no se hace coronar. Ese mismo año la liga Católica se rehizó y obtuvo una victoria y en 1622 Bethlen firmó la paz de Nikolsburg, por la que el príncipe renunciaba al título de rey de Hungría y Fernando II le otorgaba siete provincias a cambio.

En 1624 condujo una segunda campaña contra los Habsburgo, no tan favorable como la primera que terminó con la paz de Viena el 8 de mayo del mismo año. Sin darse por vencido, Bethlen intentó establecer una gran coalición protestante contra los Habsburgo y tomó por esposa a Catalina de Brandeburgo en 1626, a la que la Gran Asamblea designó como su sucesora, puesto que Bethlen no tenía hijos varones. Ese mismo año, emprendió su tercera campaña contra el emperador Fernando II, y tras estimar que no obtendría la victoria, acordó una nueva paz en Bratislava basada en los puntos de la anterior de Nikolsburg.

Gabriel Bethlen murió en 1629, sin ver cumplido su sueño de reunificar Hungría e independizarla de los Habsburgo, como le había ocurrido a Esteban Bocskai décadas antes.

Catalina de Brandeburgo elige sucesor (1630)

Tras la muerte de Gabriel Bethlen, su esposa Catalina de Brandeburgo asumió el gobierno del principado y de inmediato entregó al emperador germánico las tierras del norte de Hungría. Los soldados hajdú y muchos otros no querían jurar fidelidad al rey húngaro. Sin embargo, uno de los mayores terratenientes húngaros, Jorge Rákóczi, hijo del fallecido Segismundo Rákóczi, no hizo nada al respecto. Esos acontecimientos deterioraron la relación entre Catalina y el regente Esteban Bethlen (1582-1648), el hermano menor del fallecido príncipe.

Por otra parte, el hijo del regente, también llamado Esteban Bethlen como su padre, alcalde de la ciudad de Nagyvárad, y David Zólyomi decidieron hacerse cargo del asunto de los hajdú y declararse partidarios de Jorge Rákóczi I, con la esperanza de que este dirigiese al nuevo ejército que se oponía a Catalina y a Esteban Bethlen padre. Su intento no resultó exitoso por la cautela de Rákóczi, quien decidió no ponerse al frente del alzamiento en ese momento. El 9 de septiembre de 1630 se logró ensamblar el ejército real, y el joven Esteban Bethlen abrió las puertas de la ciudad de Várad al ejército de Rákóczi, quien lo conducía hacia Viena.

Ahí el 3 de octubre se enteró de que cinco días antes, el 28 de septiembre, Catalina había sido obligada a renunciar al trono siendo sucedida por su cuñado Esteban Bethlen. Los nobles que lo eligieron claramente le temían, y el propio nuevo príncipe se esforzó por dar una imagen de mala reputación de Rákóczi ante los turcos. pero Catalina simpatizaba con Rákóczi, puesto que no olvidaba la afrenta de la destitución de Bethlen contra ella. Los otomanos no lograban decidir cuál sería al que apoyarían, así que pronto enviaron dos cartas a la viuda, una con el nombre de Rákóczi y otra con el de Bethlen.

Esteban Bethlen no llegó a gobernar 3 meses, pues una asamblea nacional celebrada en Sárospatak el 1 de diciembre de 1630 lo obligó a renunciar a su cargo al leer Catalina la carta nombrando príncipe de Transilvania a Jorge Rákóczi I, hijo del fallecido Segismundo Rákóczi, que también había sido príncipe de Transilvania.

Los Rákóczi en el poder (1630-1660)

Jorge Rákóczi I continuó con una política similar a la del fallecido Bethlen y se alió a las facciones protestantes de la Guerra de los Treinta Años. Sin embargo, luego de varios ataques, no obtuvo victorias importantes contra los Habsburgo y se conformó con gobernar dentro de las fronteras de su Principado. De confesión calvinista, fundó numerosas escuelas calvinistas y persiguió a todos aquellos que respetaban el sábado y que de alguna forma ofendiesen su religión en Transilvania. El 6 de octubre de 1636 enfrentó y venció a Esteban Bethlen, el destituido príncipe transilvano, quien trataba de recuperar el trono con ayuda del pachá de Buda. Por otra parte, Rákóczi otorgó gran libertad a los voivodas rumanos de Valaquia, ganando simpatía entre ellos.

El mismo anhelo de Bocskai y Gabriel Bethlen de recuperar Hungría sería compartido por Jorge Rákóczi I. Tras asegurar nuevamente su control sobre sus fronteras, después de pedir la aprobación del sultán, condujo un par de años después, en la primavera de 1644, una campaña contra el emperador Fernando III de Habsburgo, aliándose con los suecos y franceses protestantes. Habiendo ocupado los territorios húngaros del emperador se dispuso a avanzar hacia Viena, pero el sultán se lo prohibió y le ordenó regresar a Transilvania. El contrataque de Fernando III lo obligó a retroceder hasta el río Tisza. Aunque parecía que la victoria estaba en manos del emperador, pronto se vio forzado a firmar la paz en diciembre de 1645, donde permitió la libertad religiosa entre sus súbditos y le entregó varias provincias húngaras a Jorge Rákóczi. Con esto terminó su participación en la Guerra de los Treinta Años, que culminó tres años después en 1648 con la victoria de los Habsburgo católicos.

El 11 de octubre de 1648 murió Jorge Rákóczi I, siendo elegido en su lugar su propio hijo del mismo nombre, conocido como Jorge Rákóczi II a partir de su nombramiento como príncipe.

Declive de la figura del príncipe transilvano

Jorge Rákóczi II aprovechándose de la buena situación interna que le dejó su padre, se volvió hacia la política exterior para ampliar la influencia transilvana en Europa —como había hecho Esteban Báthory un siglo antes—, en un momento en extremo hostil, en el que la enemistad entre los cosacos y polacos se enconaba. En 1648, apoyó por primera vez la candidatura de su hermano Sigismond II Rákóczi al trono de la República de las Dos Naciones. El debilitamiento del poder otomano le permitió intervenir en los principados del Danubio para instalar príncipes que le fueran leales: en 1653 expulsó de Moldavia a aquellos partidarios de los cosacos que traían el caos a la región e instaló a Gheorghe Ștefan; en 1655 se opuso al alzamiento de soldados mercenarios y después de vencerlos, sometió al voivoda valaco Constantin Brâncoveanu e instaló a Constantine I Șerban Basarab, consiguiendo el respeto de los altos nobles europeos, entre ellos el recientemente elegido emperador y rey húngaro Leopoldo I de Habsburgo. Rákóczi no se ocupó mucho de los asuntos otomanos y protestó contra la acusación que le hicieron de que el príncipe estaba abusando de los valacos, a pesar de pagarle tributos.

En 1655 surgió una guerra entre Polonia y Suecia por la sucesión del trono polaco parte de la Guerra de los Treinta Años. Rákóczi intervinó como aliado de las potencias protestantes de Suecia y Brandeburgo contra la Polonia católica. Rákóczi aun pensaba en hacerse con el trono de Polonia y aunque el año anterior los propios polacos le habían ofrecido la corona con la condición de enfrentar al rey Carlos X Gustavo de Suecia, había rehusado para no generar conflictos con el poderoso soberano. Pero ahora se alió con el propio Carlos X para obtener la corona polaca mediante una invasión militar. El príncipe transilvano no consultó al sultán ese movimiento político-militar de gran alcance ni pidió permiso para realizar dicha campaña contra un aliado de los otomanos. En enero de 1657 Rákóczi partió para enfrentar al nuevo rey Juan II Casimiro Vasa de Polonia, llevándose a los ejércitos moldavos consigo.

La recuperación del poder otomano bajo el gran visir Mehmed Köprülü (r. 1656-1661), que había sido nombrado en septiembre del año anterior cuando tenía 73 años, fue fatal para Rákóczi. Los otomanos impusieron de nuevo una política de mano dura y el 17 de enero de 1657, incluso antes de que Rákóczi dejara el país, ya habían obligado a la Gran Asamblea a nombrar como regentes a los nobles Ákos Barcsay (sobrino de Gabriel Bethlen) y a Francisco Rhédey. Después de que Rákóczi se negase a comparecer ante el gran visir, este ordenó que los nobles regentes de Transilvania rompiesen las relaciones con él y su gente, pero estos no se atrevían a darle la espalda al príncipe transilvano. Los representantes de Rákóczi en la Sublime Puerta (incluido Jakab Harsányi Nagy), fueron arrestados y encarcelados en la fortaleza de las Siete Torres (agosto de 1657).

Los inicios de la campaña polaca de Rákóczi habían sido exitosos, pero pronto los ejércitos cosacos y rumanos le abandonaron, resistiendo durante un breve periodo confiando sus ejércitos al noble húngaro Juan Kemény. Pero Köprülü envió a los tártaros de Crimea de Mehmed IV Giray, vasallo suyo, a atacar Transilvania como represalia. Los tártaros destruyeron Transilvania a su voluntad, justo como habían hecho en 1241 bajo el reinado de Béla IV de Hungría. Y obligaron a Rákóczi a retirarse de Polonia y a dimitir el 25 de octubre de 1657, aunque se negó a reanudar su obediencia al sultán. Por petición de los otomanos, el 2 de noviembre de 1657 fue elegido un nuevo príncipe, Francisco Rhédey (r. 1657-1658), bien relacionado con ellos. De inmediato Jorge Rákóczi II regresó con soldados hajdú y székely, y el 9 de enerode 1658 retomó por la fuerza su cargo obligando a Rhédely a renunciar a su favor.

Tras el golpe de Estado, Rákóczi pidió asistencia contra los otomanos al emperador Leopoldo I, pero este no respondió. Cansado, Mehmed Köprülü decidió poner orden él mismo, y al frente de sus tropas y con sus aliados tártaros invadió el país. Ocupó las fortalezas de Jenő y expulsó a los voivodas rumanos leales a Rákóczi. Los turcos y sus aliados tártaros tomaron la capital Gyulafehérvár, matando y capturando y esclavizando a 50.000 personas. El gran visir hizo que la asamblea escogiese como príncipe a Ákos Barcsay, su protegido, subiendo al trono el 7 de octubre de 1658. Ákos impidió que Francisco Rákóczi I, el hijo del fallecido príncipe destituido, pudiese reclamar sus derechos sucesorios en Transilvania. Para asegurar la paz, Ákos prometió un enorme tributo a los otomanos, entregándoles también varios territorios húngaros y prometiendo la captura de varios voivodas valacos y del propio Jorge Rákóczi II, con lo que logró que las tropas turcas se retirasen en octubre del mismo año. Para proteger el Principado, Barcsay viajó en septiembre de 1659 al vilayato de Temesvár, y se reunió con el pachá, asegurándose la paz. Mientras tanto Rákóczi aprovechó para entrar en Transilvania con un ejército y se hizo nombrar nuevamente príncipe el 27 de septiembre de 1659.

Pronto las fuerzas otomanas actuaron y se libraron varias batallas contra Rákóczi, quien recibió una herida mortal en la batalla de Szászfenes el 22 de mayo de 1660, falleciendó el 7 de junio en Várad. Por otra parte, Barcsay acordó el pago de un alto tributo al sultán para así congraciarse con este, pero a causa de un retraso en el pago, el gran visir de Buda lo puso bajo arresto domiciliario. Los otomanos se anexionaron de Yanova (Jenö) el 1 de agosto y de Várad el 27 de agosto. A finales de agosto Barcsay fue liberado tras cancelar una parte del pago. La popularidad de Barcsay disminuyó entre los nobles húngaros e incluso comenzaron a apoyar a Juan Kemény, un reconocido guerrero de la época de Jorge Rákóczi II que no deseaba que el cargo de príncipe de Transilvania fuese ocupado por un monarca totalmente obediente al sultán. Después de varios enfrentamientos, para evitar una guerra civil, Barcsay pactó con Kemény y renunció a su cargo el 31 de diciembre de 1660, sin superar los tres meses.

Tras ocupar el trono, Kemény inició una cacería donde hizo ejecutar a muchos nobles húngaros simpatizantes de los otomanos, y rompió relaciones con el gobierno del sultán. De inmediato Kemény comenzó una serie de negociaciones con el emperador y rey húngaro Leopoldo I de Habsburgo, donde planeaba que Transilvania pasase a manos de poderes cristianos y el reino de Hungría se reunificase finalmente. Pero el sultán sumido en cólera envió los ejércitos otomanos sobre Transilvania para ocuparla, tras lo cual Kemény huyó a Viena buscando la protección de Leopoldo I. Los turcos eligieron entonces el 14 de septiembre de 1661 a Miguel Apafi I, un nuevo príncipe al cual pensaban manipular como desearan. Al poco tiempo se sucedieron varios enfrentamientos armados entre ambos bandos, que concluyeron el 23 de enero de 1662 con la muerte de Juan Kemény en la batalla de Nagyszőllős por no haber recibido suficientes refuerzos germánicos.

Avance de los otomanos hacia occidente y el movimiento rebelde de Emérico Thököly (1660-1686)

Miguel Apafi I nuevo monarca transilvano estaba totalmente sometido a la voluntad otomana y así, en 1663, avanzó junto con el gran visir Ahmed Köprülü hacia Viena para atacarla. El intento resultó un fracaso y en 1664 se firmó la paz de Vasvár entre el sultán y Leopoldo I, quien reconoció que Transilvania seguía siendo un territorio del Imperio otomano.

Apafi, obedeciendo órdenes del sultán, rechazó auxiliar a las provincias húngaras que se rebelaban contra los Habsburgo y posteriormente, cuando Francia y Polonia emprendieron una guerra contra el Sacro Imperio Romano Germánico en 1671, nuevamente declinó el ofrecimiento de participar por la prohibición de los turcos.

Aprovechando la debilidad de los alemanes tras tantas guerras, estalló un movimiento anti-Habsburgo en los territorios húngaros bajo su control. Lo componían fugitivos políticos húngaros de las regiones turcas y germánicas que se habían dado a los otomanos o a los Habsburgo, respectivamente, y a partir de 1673 comenzaron a reunirse e hicieron de Pablo Wesselényi su comandante. Los transilvanos fugitivos escogieron como jefe al conde Miguel Teleki, y ambos bandos se reunieron en 1672 en Torda; se adueñaron de las ciudades húngaras de Szádvár y Torna (1675) y de Ónod (1676). En ese mismo año, Miguel Apafi I nombró jefe supremo del movimiento a Teleki y ordenó a Wesselényi que renunciase al mando, pero este no lo hizo y continuó luchando por su propia cuenta.

En 1677 el conde transilvano Emérico Thököly se unió al movimiento con permiso de Miguel Apafi I; ascendió rápidamente hasta ser el segundo al mando en 1678. En 1679, tras la enfermedad de Teleki, el príncipe transilvano lo nombró sustituto. Se produjeron enfrentamientos entre los húngaros fugitivos y las tropas del emperador hasta el 13 de noviembre de 1681, cuando los enviados de Thököly firmaron un tratado de paz con Leopoldo I de Habsburgo. Entre las peticiones de Thököly figuraba que el emperador le otorgase al húngaro el control sobre las provincias de la Hungría germánica, que eran de la familia Rákóczi, y que le permitiese casarse con la noble Helena Zrínyi, viuda de Francisco Rákóczi I. La respuesta resultó desilusionante, pues el emperador obvió todos los requisitos y solo permitió el matrimonio (que se celebró posteriormente en 1682).

En 1681, el sultán Mehmed IV ordenó a Miguel Apafi I que movilizase sus tropas contra Leopoldo I y apoyase a Emérico Thököly, quien mandaba las fuerzas húngaras de soldados kuruc aún junto a Miguel Teleki. La campaña tuvo lugar en 1682 en los territorios húngaros bajo control germánico y en 1683, el sultán ordenó a Apafi que dirigiese sus fuerzas hacia Viena y se uniese a los turcos en el asedio; participó así en la batalla de Kahlenberg. Las fuerzas germánicas al mando del príncipe Eugenio de Saboya, junto con otros aliados cristianos, tenían por misión planificar y consumar la defensa de Viena. El asedio resultó un fracaso total, y las tropas turcas, las transilvanas de Miguel Apafi y las de los fugitivos kuruc húngaros de Thököly hubieron de retirarse hacia territorio húngaro.

Hungría bajo el dominio austríaco y las guerras de independencia (1686-1867)

Liberación de Buda y expulsión de los turcos de Hungría

Tras el éxito de los cristianos en Viena en 1683 contra los turcos otomanos, la Santa Liga organizada por el papa Inocencio XI y encabezada por Leopoldo I de Habsburgo se dispuso a invadir el territorio húngaro bajo control otomano y en 1686 comenzaron a asediar la ciudad de Buda, la cual era la principal dentro de la zona de influencia turca en la época y se hallaba en manos otomanas desde 1541.

Los ejércitos cristianos estaban comandados por el elector germánico Maximiliano II Manuel de Baviera, el duque Carlos V de Lorena y Luis Guillermo I, margrave de Baden, y contaban con unos 10 000 soldados para dicha empresa. El asedio duró cerca de 3 meses, desde el 18 de junio hasta el 2 de septiembre. Si bien cobró muchas vidas de ambos bandos, resultó victorioso para los cristianos, quienes expulsaron a los turcos de la ciudad y pronto de la región, llevándose a cabo lo que se conoce como la Liberación de Buda (1686).

Durante el conflicto el sultán ordenó en repetidas ocasiones al príncipe transilvano Miguel Apafi I que enviara provisiones para los turcos en Buda, pero se las arregló para evadir dichas empresas, no enviando tampoco los impuestos a los otomanos por un tiempo. Sin embargo, después de la ocupación de Hungría, los turcos se replegaron a Transilvania buscando refugio, convirtiéndose en el próximo objetivo de la Santa Liga.

En 1687, el ejército de Leopoldo I invadió Transilvania y la tomó, obligando a Miguel Apafi I a reconocer la autoridad del emperador. Las fuerzas imperiales continuaron desplegándose por todo el reino, ocupando ciudades regidas tanto por turcos como por húngaros que no estaban dispuestos a aceptar el régimen absolutista de Leopoldo I. Tal fue el caso de la esposa de Thököly, Helena Zrínyi, quien tuvo que dirigir la defensa de la ciudad de Munkács por más de tres meses, hasta que se vio obligada a entregarla a los imperiales. En 1690 fallece el príncipe transilvano, y su hijo Miguel Apafi II, de 14 años, sube al trono, habiendo sido elegido su sucesor ya en 1681. Los nobles húngaros de Transilvania le pidieron al emperador que reconociese el título del joven, a lo que accedió, pero por el contrario sancionó el Diploma Leopoldinum en 1690, el cual estipulaba que Transilvania continuaba siendo un principado, pero era parte del Sacro Imperio Romano Germánico y tenía que pagar un impuesto anual. Asimismo decretó que se debían nombrar tres regentes de las tres nacionalidades de Transilvania (húngara, sícula y sajona), hasta que Miguel Apafi II llegase a la mayoría de edad.

Miguel Apafi II temía que el emperador no reconociese su autoridad como príncipe, y esperaba con añoranza la confirmación de parte del reino inglés y el holandés. Sus protectores lo comprometieron en matrimonio (sin la autorización de los Habsburgo) con la condesa Kata Bethlen, esperando unir con ello dos familias poderosas. Después de la boda, solo un par de semanas después fue llamado a la corte de Viena, donde el emperador lo obligó a que trocase sus propiedades transilvanas por otras húngaras de la región bajo influencia germánica. El emperador Leopoldo I aseguró rápidamente la nueva situación política europea y firmó la Paz de Karlowitz en 1699 con los otomanos, afianzando su control sobre todos los territorios del reino húngaro, así como de los del Principado de Transilvania.

Las pequeñas revueltas húngaras a lo largo del reino pronto fueron sofocadas, y Emérico Thököly tuvo que huir al exilio a territorio turco, seguido posteriormente por su esposa Helena Zrínyi. Así terminó toda oposición y cesaron de existir tanto los turcos como los húngaros que perseguían la independencia del Reino de los Habsburgo. Por otra parte, Leopoldo I invistió a Miguel Apafi II con el título de príncipe imperial germánico, forzándolo a renunciar al de príncipe de Transilvania en 1701 (Apafi permanecería en la corte de Viena hasta su muerte en 1713).

Francisco Rákóczi II y su guerra de independencia

Privado de su madre, Helena Zrínyi, el joven Francisco Rákóczi II creció desde 1688 en la corte de Viena junto a Leopoldo I de Habsburgo, criado por jesuitas. Después de la Paz de Karlowitz en 1699, Francisco Rákóczi II tomó la determinación de continuar con la empresa independentista llevada a cabo por su padrastro Emérico Thököly y su madre. En 1701 escribió a Luis XIV de Francia, aprovechando la enemistad entre los Borbones y los Habsburgo, pero la carta fue interceptada y el emperador lo puso bajo arresto domiciliario el 18 de abril en sus propiedades en Hungría. Francisco escapó el 7 de noviembre en la madrugada a Polonia.

Tomando ventaja de la Guerra de Sucesión Española, Rákóczi se puso en contacto con los guerreros húngaros que habían luchado de parte de su padrastro e inició un movimiento contra los Habsburgo que ya para 1703 contaba con gran apoyo. Sin embargo, la nobleza húngara no estaba de acuerdo, pues consideraba el asunto una revuelta de campesinos. Pero esto no se convirtió en impedimento, y en 1704 sus tropas habían ocupado gran parte del reino húngaro, aprovechando que los Habsburgo tenían que luchar en muchos frentes al mismo tiempo, apenas dando abasto al conflicto con los franceses.

En 1704, el alto mando de los rebeldes húngaros de Transilvania elige a Francisco Rákóczi príncipe de Transilvania y continúa la guerra contra el ejército imperial en varias regiones del reino húngaro. Al morir Leopoldo I el 5 de mayo de 1705, su hijo José I de Habsburgo lo sucedió en el trono, teniendo que enfrentar la Guerra de Sucesión Española y la Guerra de Independencia de Rákóczi al mismo tiempo.

Posteriormente en septiembre de 1705, la asamblea de Szécsény nombró líder de los húngaros a Francisco Rákóczi II príncipe y se formó un senado de 24 miembros que operaba en torno a Rákóczi. El resultado de las batallas era variable, y para 1706 las fuerzas rebeldes de Rákóczi se vieron forzadas a replegarse paulatinamente ante la fuerza de las imperiales. Después de una serie de batallas, Rákóczi permaneció firme en su empresa y el 13 de junio de 1707 declaró oficialmente en la Asamblea húngara de Ónod, que los Habsburgo estaban usurpando el trono de Hungría, lo que generó una arremetida más violenta de parte de los imperiales. El 3 de agosto de 1708 se libró la batalla de Trencsen, en la que Rákóczi cayó de su caballo y se desmayó. Puesto que los soldados lo creyeron muerto, se replegaron y la batalla concluyó en una aplastante victoria para los Habsburgo.

Ya que la firma de un tratado era inminente, Rákóczi comenzó a atenuar sus embestidas contra los Habsburgo, y ante la desconfianza de la capacidad de negociación del nuevo emperador José I de Habsburgo, abandonó el reino el 21 de febrero de 1711 yendo a Polonia. El Barón Alejandro Károlyi quedó entonces al mando de las fuerzas de Rákóczi y empezó a negociar la paz con el emperador. Sin embargo, el 17 de abril muere el emperador José I y su hermano Carlos VI asciende al trono y continúa con las negociaciones. De esta manera, el 30 de abril de 1711 se firma la paz de Szatmár entre los rebeldes húngaros y los imperiales, cerrando el capítulo de alzamientos anti-Habsburgo durante esa época (Francisco Rákóczi II jamás regresó a Hungría. Viajó a varios reinos europeos buscando asistencia en vano y terminó muriendo en el exilio en Rodostó en territorio turco en 1735).

María Teresa de Austria y Hungría

En 1713 terminó la Guerra de Sucesión Española con la firma del Tratado de Utrecht, reafirmándose la supremacía de los Habsburgo en sus territorios. No obstante, el hijo de Leopoldo I tenía un problema, pues el nuevo emperador germánico y rey húngaro Carlos VI ante la falta de herederos tras su muerte había previsto la emisión del documento conocido como Pragmática Sanción. En este se estipulaba que su hija María Teresa, a pesar de ser mujer, podía sucederlo en el trono, conservando el apellido de los Habsburgo en los hijos de ella, sin importar quién fuera el futuro padre.

Los turcos atacan en 1715 el Reino de Hungría, confiados de que Carlos VI estaba débil después de la guerra contra Francia. Se llevaron a cabo varias campañas contra los otomanos (1716–1718), y los ejércitos húngaro e imperial unificados reconquistaron la mayor parte de Valaquia y Serbia, expulsándoles de esos territorios. El sultán Ahmed III y Carlos VI firmaron Tratado de Passarowitz en 1718, retirándose definitivamente los turcos de regiones que ocuparon durante 164 años. Después de esto, la Gran Asamblea húngara y la Gran Asamblea transilvana aceptan y reconocen la Pragmática Sanción de Carlos VI, no solo aceptándolo como soberano de los húngaros, sino reconociendo sus deseos sucesorios con respecto a su hija. En 1731, Carlos VI sanciona la Carolina Resolutio en la cual se legalizan las confesiones religiosas protestantes (calvinista, luterana y unitaria) en el Sacro Imperio Romano Germánico y en el Reino húngaro.

En 1736 su hija, María Teresa, se casa con el duque Francisco de Lorena, quien era regente de Hungría desde 1732, decidiéndose el futuro del imperio, que debía aún hacer frente a la amenaza turca. Carlos VI continuó con sus campañas contra los turcos en 1737, aunque fue expulsado de Serbia en 1738 por las fuerzas otomanas que se apoderaron nuevamente de esta región. Dichos enfrentamientos se concluyeron con la firma del Tratado de Belgrado, donde la parte oriental de Valaquia y Belgrado volvieron a ser parte del Imperio otomano.

En 1740 muere el emperador dejando como sucesora a su hija María Teresa junto con su esposo Francisco de Lorena. De inmediato el rey Federico II el Grande de Prusia manifiesta su desacuerdo y moviliza su ejército hacia la región de Silesia, repudiando a María Teresa y adjudicándose a sí mismo el derecho de reinar en su lugar, con lo que se inicia la Guerra de Sucesión Austriaca.

Federico II anexionó Silesia a Prusia y por otra parte Carlos Alberto de Baviera invadió la región septentrional de Austria, apoyado por fuerzas francesas. Con urgencia, María Teresa se traslada a Bratislava, una de las ciudades capitales del Reino de Hungría, y se reúne con la alta nobleza húngara para pedirles su ayuda en el conflicto. Después de varios enfrentamientos, María Teresa firmó la paz en 1742 con Federico II y renuncia a Silesia, siendo reconocida en su cargo como reina. La reina comenzó a obrar por la defensa de los derechos de los practicantes de la fe cristiana ortodoxa en Transilvania, y en 1743 fue coronada reina de Bohemia en Praga. Sin poder aceptar esto, Federico II lanzó su ejército hacia Praga, pero las tropas de la reina lo expulsaron de Bohemia. En 1745, las fuerzas imperiales avanzaron hacia Baviera al mando del general húngaro, el conde Carlos Batthyány, derrotando al emperador usurpador y eligiendo en su lugar a Francisco de Lorena, esposo de María Teresa. Entonces firmaron nuevamente la paz, donde Silesia quedaba en posesión de Prusia.

En las próximas décadas la reina continuó con una política de reafirmación de su poder en los Estados germánicos, conduciendo campañas lideradas por varios generales húngaros, entre ellos el Conde Andrés Hadik. En 1765 falleció su esposo y de inmediato su hijo mayor, José II de Habsburgo, subió al trono del Sacro Imperio.

El absolutismo ilustrado de los Habsburgo

Sus contemporáneos admiraban a José II de Habsburgo por su gran cultura y habilidad para gobernar, muchos historiadores actuales inclusive lo consideran un genio. Solamente no entendió una cosa: la ciencia de las posibilidades políticas. Pensaba que lo que él creía apropiado era factiblemente realizable. Tras la muerte de su madre María Teresa fue elegido rey húngaro el 29 de noviembre de 1780, pero por propia decisión no se hizo coronar y tampoco hizo el juramento del monarca. Por tanto no estaba comprometido a respetar las leyes que protegían a los húngaros del poder absoluto del monarca. Por ello fue apodado "El rey asombrerado" (en húngaro "kalapos király"), puesto que no usó la corona húngara, sino solo sombreros.

Pronto inició reformas educacionales y culturales. Comenzó a limitar a la Iglesia católica, restringiendo el envío de dinero a Roma desde los monasterios a lo largo del imperio y Hungría. Igualmente ordenó en 1781 un decreto de tolerancia para los protestantes y griegos ortodoxos. En 1783 José II hizo un viaje por Hungría, visitando también las regiones de Croacia y Transilvania. En 1784 decretó que el idioma alemán fuera la lengua oficial en el reino húngaro, dividió los territorios de Hungría y Transilvania en nuevas entidades político-administrativas y prohibió el azote de los siervos, así como el que abogados del Estado defiendan los intereses de los campesinos.

En 1787 estalló la Guerra Ruso-Turca y en 1788 José II intervino retomando la ciudad serbia de Šabac, pero luego se vio obligado a huir cuando intentaba asegurar su control en Lugos. Regresó a Viena enfermo, pero en 1789 mandó a guerrear a su ejército, que junto con los rusos expulsaron a los otomanos de Valaquia y tomaron definitivamente la ciudad de Belgrado.

En 1790 se independizó Bélgica del Imperio y Hungría intentó seguir sus pasos buscando en vano alianza con el Reino de Prusia. Ese mismo año murió José II y fue sucedido por su hermano menor Leopoldo II. Este nuevo monarca deshizo mucho de lo tramado por su hermano mayor. Disolvió la policía secreta de José II y se restituyó en Hungría el latín en vez del alemán, y el Consejo en Buda estableció que sus sesiones continuarán siendo en húngaro.

Leopoldo II firmó un tratado de paz con el sultán Selim III. A mediados del mismo año fue elegido emperador y la asamblea húngara se mudó a Bratislava. Ahí fue coronado también como rey húngaro y a su cuarto hijo Leopoldo lo eligieron Nádor de Hungría. El nuevo emperador apeló en 1791 a los demás monarcas europeos a enfrentarse a la Revolución Francesa y firmó un tratado militar con Federico Guillermo II de Prusia para protegerse de los franceses. Sin embargo, en 1792 murió repentinamente el monarca Habsburgo, siendo sucedido por su hijo mayor, Francisco I de Austria.

Antes de que fuese coronado emperador germánico y rey húngaro se recibió en Viena la declaración de guerra de los franceses, quienes operaban según las disposiciones de la Asamblea Legislativa, creada durante la Revolución Francesa. En marzo de 1792 fue coronado entonces Francisco I y en octubre de 1793 su tía María Antonieta de Austria y su esposo el rey Luis XVI de Francia fueron ejecutados por los revolucionarios franceses. Ese mismo año dieron comienzo las Guerras Revolucionarias Francesas (1793-1802), donde las naciones europeas (incluida la húngara) intentarán contener los ejércitos franceses, en muchas ocasiones fallidamente. Una vez finalizadas, se sucedieron las Guerras Napoleónicas (1802–1815), conducidas por Napoleón Bonaparte, quien en 1806 forzó a Francisco I a renunciar al título de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, conservando solamente el título de emperador austríaco que había asumido previamente en 1804.

Napoleón es finalmente derrotado en la Batalla de Waterloo en 1815, y el nuevo mapa de Europa entra en vigor según lo acordado en el Congreso de Viena de 1814. En 1830 se eligió en Bratislava como rey húngaro a Fernando V, hijo de Francisco I emperador de Austria, quien, si bien era asimismo presidente de la recientemente creada Confederación Germánica, ya no era considerado como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Cinco años después, Francisco I murió, y su hijo, el rey de Hungría, fue coronado también emperador austríaco como Fernando I de Austria.

Reformas nacionales (nacionalismo) en Hungría

Durante los últimos años del reinado de Francisco I y los primeros de Fernando V, Hungría experimentó una intensa modernización, irónicamente impulsada por su propia aristocracia y no por el monarca austríaco. La nación húngara, retrasada en muchos aspectos tras siglo y medio de ocupación turca y guerras independentistas, carente de un rey húngaro desligado del trono del Imperio germánico y posteriormente austríaco, precisaba un impulso para ponerse al nivel de otros países, Estados como Inglaterra y Francia. Así a inicios del siglo XIX comenzó una modernización industrial, se dio un impulso literario y cultural, donde el idioma y la historia húngara fueron enaltecidos y cultivados, se creó el Himno Nacional de Hungría, el acondicionamiento de una nueva situación para los siervos, etc.

A partir de 1825 entonces se reasume la reunión regular del parlamento húngaro, donde todas las provincias enviaban a sus representantes. Esto tuvo una gran significancia, puesto que los propios húngaros nobles iban ganando lentamente la posibilidad de defender sus propios asuntos ante los austríacos.

Una de las principales figuras de esta época fue el conde Esteban Széchenyi (1791-1860), quien aprovechando la enorme fortuna de su familia tomó como responsabilidad propia la modernización del país. En 1825 donó una gran suma de dinero para fundar la Academia de Ciencias de Hungría y en 1830 publicó un libro llamado "El Crédito", donde planteaba un nuevo programa de reformas para acabar con los últimos vestigios del feudalismo en el reino. Contribuyó a que el río Danubio fuese navegable con barcos de vapor, creando puertos y astilleros. Igualmente participó en la construcción de las vías férreas húngaras más importantes, construyó estadios para carreras de caballos, casinos y baños termales, volviéndolos sitios de visita acostumbrados para la nobleza húngara y ciudadanos por igual (en 1849 se terminó el primer puente fijo que comunicaba finalmente las dos mitades de Budapest, el cual recibió el nombre de "Puente de las Cadenas").

Otra figura de enorme importancia en estos tiempos fue el noble Luis Kossuth (1802-1894), quien comenzó hacia 1830 a manejarse como un personaje público en la política húngara de la época, tratando de convencer a la nobleza para que apoyasen sus proyectos cada vez más independientes del poder central del rey húngaro y emperador austríaco en Viena. Los principales agraviados y enemigos de estas reformas nacionales fueron Francisco I de Austria y el canciller Klemens von Metternich, quienes probaron acabar con ellas utilizando el terror y encerrando a personajes como Ladislao Lovassy, el barón Nicolás Wesselényi y Luis Kossuth.

Kossuth finalmente fue arrestado y tras su liberación acudió a la corte con una nueva táctica, pues a partir de enero de 1841 se convirtió en editor general del periódico Pesti Hírlap. Si bien una fuerte censura castigó el periódico, Kossuth se las ingenió durante los próximos años para comunicar los problemas de la situación social, política y económica que azotaban al reino húngaro en ese momento. Su programa de reformas también fue insertado en los ejemplares que eran publicados, donde tocaba temas como el deber de los nobles de pagar impuestos (lo cual no hacían en esa época) y el poner fin a la situación de los siervos. Con temas como estos, aunados al distanciamiento de la monarquía vienesa, Kossuth se enfrentó en varias ocasiones con el conde Széchényi, quien tenía una postura más conservadora y orientada hacia el monarca Habsburgo, puesto que él consideraba que Hungría no era capaz de sobrevivir sola todavía (opinión que comparten muchos historiadores, que no desmerecen a ninguno de los dos personajes históricos, ni a Kossuth ni a Széchenyi).

El barón Nicolás Wesselényi fue otro personaje de suma relevancia para la reforma húngara en Transilvania y otras regiones del reino, apoyando apasionadamente la liberación de los siervos y puntualizando la relación verdadera entre nobles y plebeyos. Igualmente logró que en 1837 se cambiase también en Transilvania el latín por el húngaro como lengua oficial. El conde Aurelio Dessewffy (1808–1842) actuó como opositor a la reforma, formando un partido conservador que trabajaba directamente con la corte en Viena, y si bien era miembro de la academia de ciencias y adversario político de Kossuth, fue reconocido por sus buenas obras como ciudadano húngaro y sus contribuciones al Estado.

Todos estos cambios fueron impulsando el estallido del nacionalismo húngaro, avivando las ansias de independizarse de los Habsburgo, jugando con la idea de no reconocer al rey húngaro, Fernando V, y establecer una república independiente gobernada por la nobleza húngara, con cabida también para los que no pertenecieran a la nobleza. Este cúmulo de sentimientos, hechos y personajes convergieron en ebullición y en 1848, ante la Revolución alemana de 1848-1849, Hungría se unió en desobediencia al Imperio Austríaco.

Revolución de 1848

Austria-Hungría (1867-1918)

Tras el intento fracasado de gobierno central imperial, las sucesivas derrotas ponen de manifiesto la necesidad del emperador de lograr el respaldo de la oligarquía magiar. Después de largas negociaciones, ambas partes alcanzan un acuerdo en 1867 conocido como el Compromiso Austrohúngaro de 1867 o Ausgleich. Este pacto entre el emperador y la nobleza magiar devuelve a Hungría el gobierno constitucional parlamentario, basado en un escasísimo censo y una amplia autonomía interna, quedando el Estado dividido en dos partes que comparten únicamente 3 ministerios, entre ellos el de Exteriores, y el ejército, que queda controlado por el emperador. Al acuerdo se opone parte de la clase política magiar, partidaria de la independencia lograda efímeramente en la revolución de 1848, y las minorías, que ven su apoyo a la represión de ésta traicionada por el emperador y entregadas a las medidas de asimilación cultural magiar.

Poco después del acuerdo se funda en Hungría el Partido Liberal, con Colomán Tisza a la cabeza, que domina la política del país hasta finales de siglo, amañando sistemáticamente las elecciones para mantener el control del poder, defendiendo el acuerdo con la corte de Viena frente a la oposición más independentista y favoreciendo un periodo de rápido desarrollo económico e industrialización del país, que sigue siendo, no obstante, mayoritariamente rural. La minoría judía, en parte asimilada, gana un papel destacado en la industria, el comercio y la banca, mientras que el control político y social sigue en manos de la nobleza y la alta burguesía, de origen aristocrático. Se reprime el nacionalismo de las minorías y el nuevo movimiento socialista. El acuerdo con Viena, cuyas cláusulas económicas han de renovarse cada diez años, es el principal tema de debate en el parlamento, defendiendo la oposición su cambio para aplicar medidas más nacionalistas.

Tras el relevo de Tisza le suceden algunos gabinetes liberales que mantienen la esencia de su política. A comienzos del siglo XX se desencadena una grave crisis que enfrenta a la oposición nacionalista húngara con el emperador por la situación del ejército austrohúngaro. Mientras que este desea aplicar medidas que lo refuercen y aumenten el número de reclutas magiares, aquella quiere que se apliquen cambios que lo hagan más húngaro, incluyendo el uso del magiar como idioma de mando en las unidades de origen húngaro. El enfrentamiento llega en 1905 a hacer que se suspenda de nuevo el gobierno constitucional y el monarca implante un gobierno tecnócrata. Aparentemente reconciliadas ambas partes, la oposición prosigue su oposición a los cambios deseados por el soberano hasta prácticamente el estallido de la Primera Guerra Mundial, siendo la ampliación del censo, que el emperador trató de usar para debilitar a la oligárquica clase política magiar, uno de los temas principales de la política magiar hasta el final de la guerra. Para someter a la oposición nacionalista el emperador nombra a Esteban Tisza (hijo de Colomán) primer ministro en 1913 tras una serie de gobiernos controlados por este, que domina la política húngara de todo el periodo hasta el final de la contienda. Tisza se opone a los cambios sociales y políticos, negándose a aceptar el crecimiento del movimiento socialista, a conceder poder político a las minorías o a ampliar el sufragio, congelando en la práctica la evolución política del país.

Hungría en la Primera Guerra Mundial

El primer periodo republicano

La república popular (1918-1919)

Tras la Revolución de los Crisantemos de finales de octubre de 1918 se formó un gobierno de coalición de elementos progresistas que trataron de implantar un sistema democrático en la nueva Hungría independiente y republicana. El desorden interno y el intenso nacionalismo impidió que se pudiesen mantener los territorios fronterizos poblados por eslovacos, eslavos del sur y rumanos, que optaron por separarse del gobierno de Budapest o fueron ocupados por los países vecinos con el beneplácito de la Entente.

Ante las sucesivas pérdidas territoriales, el gobierno decidió en marzo traspasar el poder a una coalición social-comunista, incapaz de evitar las pérdidas a manos de sus vecinos ni de aceptar la nueva exigencia de la Entente.

Béla Kun y la República Soviética Húngara de 1919

Una vez terminada la Primera Guerra Mundial, Hungría obtuvo finalmente su independencia de Austria después de más de un siglo de confrontaciones, pero sobrevino el caos y el militante comunista Béla Kun tomó el poder de Hungría por breve tiempo en 1919.

Después de que oficiales anticomunistas intentasen dar un golpe de Estado el 24 de junio y fracasasen, Kun reaccionó de manera violenta y procedió a crear tribunales revolucionarios (considerados ilegales), en los cuales se sentenciaron a muerte a cientos de personas que no apoyaban el comunismo en Hungría. Esto sería conocido posteriormente como el «terror rojo», que junto con el también breve, pero trágico «terror blanco» de Ferenc Szálasi, formaron parte de los sucesos más lamentables del siglo XX en Hungría.

Béla Kun fue finalmente depuesto, y tras un breve periodo de gobierno socialdemócrata, el regente Nicolás Horthy se hizo con el poder, reinstauró la monarquía en Hungría, trajo orden ante el caos político, solucionó los problemas económicos del país derivados de la Primera Guerra Mundial y gobernó hasta 1944, a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Turnbull & Asser

Regencia (1920-1944)

En enero de 1920, los hombres y las mujeres de Hungría votaron en las primeras elecciones en la historia política del país. Las votaciones no fueron totalmente libres, porque la izquierda o bien las boicoteó o bien fue excluida de la votación. Una gran mayoría de la derecha fue la que controló la asamblea unicameral. En marzo, el parlamento anuló el Compromiso de 1867 y restauró la monarquía húngara, pero aplazó el regreso de la figura de un rey hasta que el desorden civil hubiera remitido. En cambio, Nicolás Horthy fue elegido el regente y autorizado, entre otras cosas, a designar al primer ministro de Hungría, a ejercer el derecho de veto, a convocar o disolver el parlamento y a mandar sobre las fuerzas armadas.

Al firmar Hungría el Tratado de Trianon el 4 de junio de 1920, ratificó la desmembración del país. Las provisiones territoriales del tratado, que aseguraron la discordia continuada entre Hungría y sus vecinos, requirieron que los húngaros renunciaran a más de las dos terceras partes de su tierra. Casi un tercio de los 10 millones de húngaros étnicos se encontraron fuera de su patria reducida. La composición étnica del país fue homogeneizada casi totalmente: los húngaros pasaron a constituir aproximadamente el 90% de la población, los alemanes aproximadamente el 6%, y eslovacos, croatas, rumanos, judíos y gitanos constituyeron el resto de las minorías étnicas.

Las nuevas fronteras internacionales separaron la base industrial de Hungría de sus fuentes de materias primas y sus antiguos mercados para productos agrícolas e industriales. Hungría perdió el 84% de sus recursos de madera, el 43% de su tierra arable y el 83% de su mineral de hierro. Como la mayor parte de la industria de antes de la guerra estaba concentrada cerca de Budapest, Hungría conservó aproximadamente el 51% de la población activa industrial, el 56% de la producción industrial, el 82% de la industria pesada y el 70% de sus bancos. Las nuevas fronteras supusieron el alza de una infinidad de aranceles que bloquearon el comercio danubiano, convirtiendo la crisis en algo inevitable.

Horthy designó primer ministro al conde Pablo Teleki en julio de 1920. Su gobierno derechista publicó una polémica legislación centrada en la admisión restrictiva "de elementos políticos inseguros" (éstos eran a menudo judíos) a universidades y, para calmar el descontento rural, tomó medidas iniciales hacia la realización de una reforma agraria principal dividiendo aproximadamente 3850 km² de los latifundios más grandes en pequeñas propiedades. El gobierno de Teleki dimitió, sin embargo, después de que el antiguo emperador, Carlos IV, intentara sin éxito volver al trono de Hungría en marzo de 1921. La vuelta de Carlos produjo una brecha entre los conservadores, que favorecían una restauración de los Habsburgo, y los radicales nacionalistas de la derecha, quienes apoyaban la elección de un regente húngaro (Horthy, naturalmente).

El conde Esteban Bethlen, un miembro no afiliado de la derecha del parlamento, aprovechó este hueco para formar un nuevo Partido de Unidad bajo su mando. El regente Horthy, rey sin corona, designó primer ministro a Bethlen. Carlos IV murió en Madeira en 1922, poco después de fracasar en su segundo intento de reclamar el trono en octubre de 1921.

Como primer ministro, Bethlen dominó la política húngara entre 1921 y 1931. Formó una máquina política enmendando la ley electoral, proporcionando empleos a sus partidarios en la burocracia ampliada y convocando elecciones manipuladas en áreas rurales. Bethlen restauró la orden en el país dando puestos y empleos a los contrarrevolucionarios radicales a cambio de que cesaran su campaña de terror contra judíos e izquierdistas. Llegó a un acuerdo con socialdemócratas y sindicatos para legalizar sus actividades. Ingresó al país en la Liga de las Naciones en 1922, sacando así al país del aislamiento internacional que soportaba tras la derrota en la Primera Guerra Mundial. La finalidad última de su política era anular el Tratado de Trianon. Esto ocultó a la opinión pública los problemas económicos y sociales del país. Pero los escasos resultados y la galopante crisis acabaron con el gobierno. El nuevo primer ministro, Gyula Gömbös, inició un acercamiento a Alemania en 1933 y firmó con ella un tratado comercial. En el terreno social propugnó una «magiarización» de las minorías.

Hungría en la Segunda Guerra Mundial

En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, Adolfo Hitler prometió devolver territorios perdidos en el Tratado de Trianon —el tratado impuesto a Hungría tras su derrota en la I Guerra Mundial—; la presión económica y las amenazas de intervención militar obligaron los húngaros a apoyar su política, incluyendo lo relacionado con los judíos, lo que animó a los antisemitas de Hungría. En 1935 el partido fascista más importante de Hungría, el Partido de la Cruz Flechada, liderado por Ferenc Szálasi, entró en la escena política. El primer ministro Kálmán Darányi intentó apaciguar a los antisemitas y los nazis proponiendo cuotas restrictivas a la participación de judíos en negocios y actividades profesionales. La ley fracasó en su deseo de satisfacer a los radicales antisemitas de Hungría, y el regente entonces designó al supuesto antinazi Béla Imrédy, que prohibió todos los partidos fascistas húngaros. Cuando este se mostró como demasiado cercano a los alemanes, el regente lo sustituyó por un antiguo primer ministro conservador, Pál Teleki. La situación era insostenible y en 1939 el nuevo gobierno de Pablo Teleki aprobó una ley antijudía aún más restrictiva, definiendo además a los judíos por su etnia y no por su religión, desatendiendo todo intento de conversión.

Por el Primer Arbitraje de Viena, en el otoño de 1938, Hungría recuperó partes de Checoslovaquia (Eslovaquia meridional y de la Rutenia Carpática) con población predominantemente húngara. En marzo de 1939, a la vez que Alemania ocupaba Bohemia y Moravia, Hungría ocupaba el resto de Rutenia, un área sin población húngara y, después de una breve guerra con Eslovaquia, conquistó parte de Eslovaquia oriental. Por el Segundo Arbitraje de Viena recuperó la parte norte de Transilvania en septiembre de 1940. Hubo atrocidades por parte de ambos bandos, húngaros y rumanos, durante este período de transición.

En octubre de 1940 dio comienzo una política de alianza teórica entre Rumania y Hungría que siguió hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Dividiendo Transilvania entre Rumania y Hungría, Hitler fue capaz de manipular y controlar a los dos futuros aliados, que pugnaban por el favor del dictador alemán para lograr sus objetivos territoriales. El 20 de noviembre de 1940, Teleki afilió Hungría al Pacto Tripartito bajo la presión de Alemania. Unos meses más tarde, Hitler solicitó a Hungría apoyo para invadir Yugoslavia y prometió otorgar ciertos territorios a cambio de la cooperación. Incapaz de evitar la participación de Hungría en la guerra junto a Alemania, Teleki se suicidó.

El ultraderechista Ladislao Bárdossy, ministro de Exteriores, sucedió a Teleki e inmediatamente, en abril de 1941, envió fuerzas húngaras contra Yugoslavia, donde ocupó las antiguas tierras magiares en Vojvodina, Croacia y Eslovenia que Hungría había perdido tras la derrota en la Primera Guerra Mundial.

Hitler no pidió ayuda húngara para la invasión de la URSS, pero amplios sectores políticos quisieron participar en el ataque para no animar el favoritismo nazi hacia Rumania, que sí participaba. Hungría entró en la guerra al final de junio, después de que la ciudad de Košice (del húngaro: Kassa), que en aquel momento pertenecía nuevamente a Hungría después del Primer arbitraje de Viena, fuera bombardeada por aviones desconocidos y se acusara a la URSS del suceso (aunque no se sabe qué sucedió realmente, en la actualidad se piensa que el bombardeo o fue un error o fue preparado por los alemanes o por los propios húngaros para tener una justificación en su ataque a la URSS).

Hacia diciembre de 1941, las esperanzas de una victoria rápida sobre la Unión Soviética se habían desplomado y en 1942 el contingente militar de Hungría había aumentado a 150.000 hombres. Preocupado por la dependencia creciente de Hungría de Alemania, Horthy cesó a Bárdossy y lo sustituyó por Miklós Kállay, un conservador veterano del gobierno de Bethlen. Aquel siguió la política de Bárdossy de apoyar a Alemania contra el Ejército Rojo, pero también comenzó negociaciones con los Aliados Occidentales. El ejército húngaro sufrió pérdidas terribles en una batalla en el Río Don, poco después de la caída de Stalingrado (es decir, un poco después del 2 de febrero de 1943).

A medida que los ejércitos soviéticos recuperaban territorios, se multiplicaron los esfuerzos del gobierno húngaro por lograr un armisticio con británicos y norteamericanos, mientras se mantenía la tradicional postura antisoviética del periodo de regencia. Ante la traición italiana y conocedor de los intentos de abandono del gobierno húngaro, Hitler ordenó la ocupación del país en marzo de 1944. No hubo resistencia. El regente mantuvo su cargo y se instauró un gobierno claramente favorable al Eje con el antiguo embajador húngaro en Berlín como primer ministro, que empezó las deportaciones masivas de judíos a los campos de exterminio. Fracasadas las conversaciones, el regente Miklós Horthy trató de abandonar el bando del Eje el 15 de octubre de 1944 de manera similar a como lo había hecho Rumanía en agosto de 1944. El intento, mal planificado, fracasó y dio paso al control total alemán del país, que entregó el gobierno al fascista Ferenc Szálasi, que mantuvo su alianza con los alemanes, convirtiéndose el país en campo de batalla entre los ejércitos del Eje en retirada y los soviéticos.

El país, al final ocupado completamente por los ejércitos soviéticos en la primavera de 1945, quedó devastado, habiéndose librado un durísimo asedio en la capital, Budapest durante el invierno y dándose una de las últimas contraofensivas alemanas en las cercanías del Lago Balatón. Los soviéticos habían creado ya en diciembre de 1944 un gobierno favorable y rival al de Szálasi, con el general húngaro Béla Miklós a la cabeza.

Período comunista (1945-1989)

Ocupación Soviética

Era estalinista (1949-1956)

Revolución de 1956

Fue durante el periodo comunista, cuando Hungría -sumergida bajo una densa atmósfera de represión totalitaria- intentó a mediados de la década de 1950 liberarse del control soviético. Luego de ciertas protestas de obreros descontentos en Polonia, estudiantes de la Universidad de Tecnología y Economía de Budapest (BME) reunidos durante una conferencia en octubre de 1956 protestaron contra el régimen comunista y exigieron libertad. Tras salir a las calles, lograron movilizar primero a toda la ciudad y después a todo el país, el cual se declaró en rebelión contra el ejército de ocupación soviético, causando muchos disturbios en las calles. El primero surgió cuando el 23 de octubre de ese año, una enorme multitud de húngaros desarmados, inclusive mujeres, ancianos y niños, fueron salvajemente masacrados por las autoridades comunistas. Tras esto, la protesta pasó al grado de guerra y bajo la dirección de Imre Nagy, Hungría declaró que no deseaba continuar ni con el régimen comunista ni con la "tutoría" soviética.

El gobierno soviético de Moscú declaró la guerra a Hungría el 4 de noviembre y envió un contingente de unos 2000 tanques con los que bombardearon las principales ciudades húngaras hasta someterlas por completo. Los Estados Unidos habían prometido interceder por los húngaros, pero el problema del Canal de Suez estalló casi a la par con el de Hungría, y resultando este de mayor importancia estratégica, los anteriores fueron abandonados a su suerte a manos de los comunistas.

Kádárismo 1957-1989

Tras destituir y arrestar a Imre Nagy (quien posteriormente fue ejecutado), János Kádár ascendió al cargo de primer ministro húngaro reemplazando a Nagy. Kádár cumplió con todas las disposiciones del gobierno de Moscú e intensificó el régimen comunista en Hungría, haciendo ejecutar a miles como traidores a la doctrina comunista. Este periodo es conocido como el Kádárismo, y a partir de la década de 1960 comienza una política de comunismo gulash, caracterizada por poca represión comparado con los otros países del bloque soviético y con el aumento del nivel de vida. Sin embargo a finales de los 1970as, la crisis económica interna agravó más aún la situación, liberándose definitivamente del yugo totalitario soviético en 1989.

El Pícnic Paneuropeo y la caída de la Cortina de Hierro

Cuando el desmoronamiento de la Unión Soviética era ya evidente, las naciones que se encontraban en su esfera de influencia comenzaron a reaccionar para obtener su independencia. El 19 de agosto de 1989 se llevó a cabo, por iniciativa del ministro de Relaciones exteriores húngaro Gyula Horn y de su colega austríaco Alois Mockde, el llamado Pícnic Paneuropeo en la localidad de Sopron, Hungría. Los personajes invitados al evento fueron Otón de Habsburgo-Lorena y un ministro húngaro, Imre Pozsgay, quienes estrecharon sus manos, violando las fronteras impuestas por los soviéticos.

Durante este encuentro simbólico entre húngaros y austríacos, la alambrada fronteriza perteneciente a la Cortina de Hierro fue cortada y cientos de personas pasaron de un país al otro, culminando con el encuentro de los representantes húngaros y Otón de Habsburgo-Lorena. Después de dicho acontecimiento se levantaron las fronteras y el Muro de Berlín fue derribado el 9 de noviembre de 1989.[176]

La República Democrática de Hungría (1989 - hasta la actualidad)

Hungría y el camino a la Unión Europea

Tras el fin de la Guerra Fría, Hungría inició un acercamiento con Europa Occidental. El régimen socialista soviético fue abolido e introducida la democracia, restituyéndose gran cantidad de derechos a los ciudadanos. Por iniciativa del primer ministro húngaro József Antall, se formó el Grupo Visegrád el 15 de febrero de 1993. Mediante este acuerdo, los jefes de Estado de Hungría, Polonia y Checoslovaquia pactaron contribuir al desarrollo político-económico de las tres naciones y aspirar a incorporarse a la Unión Europea.

En 1993 Checoslovaquia se dividió y el número de los Estados miembros del grupo Visegrád pasó a ser 4 ahora con la República Checa y Eslovaquia, identificándose la alianza como "V4".[177]​ Ese mismo año murió repentinamente el primer ministro József Antall, y el Parlamento húngaro eligió como sustituto a Péter Boross, miembro de su mismo partido, el MDF. Boross gobernó hasta julio de 1994, hasta que concluyó el periodo y se convocaron las elecciones.

Los resultados de las elecciones para primer ministro favorecieron al exministro de Relaciones exteriores Gyula Horn, quien había participado en el Pícnic Paneuropeo de 1989. Horn, político, economista y profesor, era el candidato del partido político SZDSZ. Si bien llevó una política reconciliadora y mantuvo cierta estabilidad en el país y fomentó la privatización, bajo su gobierno no se alcanzaron logros de relevancia. Obtuvo opiniones negativas de gran parte de la población húngara, puesto que en 1995 se implementó el Paquete económico Bokros (nombre que recibió, por el ministro de Economía de aquella época, Lajos Bokros). Este paquete contenía, entre muchos aspectos, la devaluación del florín húngaro en un 9%, la suspensión de becas estudiantiles, el incremento de los impuestos en un 8% y el aumento de la edad para aspirar a la pensión de jubilación.

El periodo de gobierno de Horn terminó en 1998, dejando al país en medio de una crisis económica y una gran incertidumbre, lleno de expectativas en las siguientes elecciones de primer ministro.

El gobierno de Viktor Orbán

En la década de 1990, la Hungría libre del comunismo pronto comenzó a adaptarse a las condiciones contemporáneas, prosperando a gran velocidad. En las elecciones para primer ministro en 1998, resultó victorioso el candidato Viktor Orbán del partido político Fidesz. En 1999, Hungría firmó el tratado para unirse a la OTAN, incorporándose a las demás organizaciones que giraban en torno a la ONU, organización con la que estaba prohibido mantener contacto por órdenes de la Unión Soviética durante la época comunista.

Orbán renunció a su cargo de presidente del partido político Fidesz en el 2000, para dedicarse exclusivamente al gobierno del país. En otoño del mismo año también renunció a su puesto en la Internacional Liberal y otros cargos anteriormente aceptados.

Durante su gobierno, varios cambios fueron implementados en el país, como la flexibilización del impuesto por familia, las becas estudiantiles, el subsidio a las familias para criar a sus hijos, la introducción del Plan Széchényi (el cual tenía el propósito de asistir a las compañías húngaras a surgir y a adaptarse al mercado internacional), la reconstrucción del puente María Valeria (destruido en la Segunda Guerra Mundial) que une a Hungría y Eslovaquia, así como la construcción del Nuevo teatro nacional de Budapest. Durante su gobierno, aparte de la bonanza económica, también se detuvo la devaluación del florín húngaro y se disminuyó la necesidad del pago de impuestos.

El periodo de Orbán concluyó en 2002. Sin embargo, en las elecciones siguientes ganó el MSZP el 41,5% de los votos y formó coalición con los Demócratas Liberales. El parlamento eligió como primer ministro húngaro a Péter Medgyessy del MSZP.

El gobierno de Ferenc Gyurcsány

El gobierno de Péter Medgyessy comenzó con modificaciones económicas, donde se aumentaron los fondos para los pensionistas y estudiantes universitarios. Sin embargo, los economistas liberales estimaron que su política "derrochadora" podría generar consecuencias negativas a largo plazo, y empezaron a surgir adversarios políticos como Ferenc Gyurcsány del partido MSZP.

Durante su gobierno, en 2004 todos los países miembros del Grupo Visegrád entraron en la Unión Europea. Medgyessy perdió apoyo en el propio parlamento, y Gyurcsány se manifestó como su principal opositor. Incontables denuncias de corrupción comenzaron a bombardear al gobierno, y la relación de la coalición de MSZP y SZDSZ se deterioró considerablemente, donde el único gobernante apropiado que parecía existir era el propio Gyurcsány. El 19 de agosto de 2004 Medgyessy renunció oficialmente y el parlamento colocó en su lugar a Ferenc Gyurcsány el 29 de septiembre del mismo año.

Durante el mandato de Gyurcsány Hungría cayó en un periodo de estancamiento económico, donde se tuvo que suspender la adopción del euro como moneda oficial húngara, así como la privatización de muchas escuelas y hospitales, que pronto fueron sacados de circulación vendiendo los inmuebles a capitales extranjeros. La inflación aumentó y el poder adquisitivo de los húngaros disminuyó después de que se introdujesen elevados impuestos y se volvieran a suspender las becas estudiantiles totales para universitarios. A pesar de todo, fue reelegido el 9 de julio de 2006.

Crisis de 2006

En el 2005, unas modificaciones económicas y sociales fueron realizadas por el primer ministro de Hungría Ferenc Gyurcsány, quien había sido elegido por el Parlamento el 29 de septiembre de 2004. Gyurcsány, un político de corte socialista, miembro del MSzP (Partido Socialista de Hungría), trató de aplicar medidas para un mejor acoplamiento a la Unión Europea. No obstante, la crisis económica –aunada a escándalos a consecuencia de una grabación publicada del primer ministro donde confiesa haber cometido actos de corrupción– generó una serie de disturbios en 2006. Si bien los disturbios y las protestas exigiendo la renuncia del Primer ministro duraron pocos días, se mantuvo una constante situación de tensión en los sucesivos meses, con una protesta pacífica continua frente al Parlamento de Budapest.

Después de casi tres años de conflictos, fueron creadas varias instituciones, como la Guardia Húngara, un movimiento catalogado de "showinista" y "agitador" de extrema derecha, que se opone al partido socialista MSzP y a su primer ministro. Aunque el Estado húngaro la disolvió el 16 de diciembre de 2008 por el peligro que representa, siguen reuniéndose y haciendo desfiles con uniformes.

Gyurcsány se negó a renunciar tras los escándalos de corrupción y continuó gobernando durante casi tres años más, hasta que el Parlamento húngaro decidió remover a Gyurcsány de su puesto y nombrar primer ministro a Gordon Bajnai en abril de 2009. Si bien esta resolución alegró a muchos ciudadanos húngaros, una gran parte permanece aún disconforme, puesto que dicho primer ministro es de un corte similar al anteriormente destituido.

Gobierno de la derecha

En el año 2010, fue elegido como primer ministro Viktor Orbán, del partido Fidesz de tendencia de derecha, accediendo al poder apoyado por una enorme mayoría de votos, Orbán asumió el mandato de Hungría por segunda vez, prometiendo modificar las condiciones económicas para traer estabilidad al país. Igualmente, Orbán asumió la presidencia de la Unión Europea durante el periodo correspondiente y en verano del 2011 transfirió la presidencia al primer ministro de Polonia, quien le seguía en el turno. Bajo su mandato en el 2011 se cambiaron nombres de plazas, avenidas y espacios públicos en Budapest, como por ejemplo el caso de la plaza Moszkva (Moscú), que recibió de nuevo su nombre original pre-comunista Széll Kálmán. Según algunos analistas, hacia 2014 Orbán había logrado estabilizar la economía húngara,[178]​ y sobrevendrían prometedoras mejoras con la nueva constitución (que ha sido criticada por muchos), que incluye estamentos como que la religión oficial de Hungría es el cristianismo, reconociendo y respetando los otros cultos. De todas maneras, el crecimiento ha sido muy desigual: la riqueza del 20% superior de la sociedad creció significativamente, mientras que la proporción de personas que vivían por debajo del umbral de la pobreza aumentó del 33% en 2010 al 40% en 2014. El gobierno centralizó el sistema educativo y inició un programa de varios años para aumentar los salarios de los maestros y profesionales de la salud.Pero el crecimiento ha sido muy desigual: la riqueza del 20% superior de la sociedad creció significativamente, mientras que la proporción de personas que vivían por debajo del umbral de la pobreza aumentó del 33% en 2010 al 40% en 2014. El gobierno centralizó el sistema educativo y inició un programa de varios años para aumentar los salarios de los maestros y profesionales de la salud.

En las elecciones parlamentarias de la primavera de 2014, Fidesz volvió a ganar por mayoría calificada, pero solo por un margen de un diputado. En febrero de 2015, se llevó a cabo una elección parcial en la ciudad de Veszprém, donde se eligió a un diputado nominado por la oposición, por lo que Fidesz perdió su mayoría calificada.[87]

Bajo el Tercer Gobierno de Orbán, la crisis migratoria europea de 2015 afectó a Hungría como uno de los países con frontera exterior sur de la Unión Europea. El gobierno erigió una barrera fronteriza a lo largo de la frontera de Hungría con Serbia y Croacia en el verano de 2015. Los intentos de los inmigrantes de cruzar la barrera usando la fuerza se encontraron con la policía antidisturbios en septiembre de 2015. y la barrera fue reforzada en 2016.

El Consejo de Justicia y Asuntos Interiores de la UE aprobó un plan de cuotas de inmigrantes.[92] Tras la decisión, Hungría y Eslovaquia iniciaron acciones legales sobre las cuotas de inmigrantes obligatorias de la UE en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo. El gobierno húngaro también convocó un referéndum sobre la cuestión en octubre de 2016. Si bien una abrumadora mayoría (98 %) de los votantes rechazó las cuotas de inmigrantes de la UE, la participación electoral del 44 % estuvo por debajo del 50 % que se habría requerido para que el referéndum se aprobara. ser considerado válido.

En las elecciones de 2018, Fidesz-KDNP volvió a ganar por mayoría calificada, sin cambios en el número de escaños ocupados con respecto a la elección anterior.[179]​ El Cuarto Gobierno de Orbán se formó el 18 de mayo de 2018.[180]

En octubre de 2019, la oposición ganó las elecciones para alcalde en la capital, Budapest, lo que significa que el primer ministro Orbán y la coalición gobernante Fidesz-KDNP recibieron su primer gran golpe electoral desde 2006.[181][182]

En marzo de 2022, el parlamento húngaro eligió a Katalin Novak, una aliada cercana de Orban, como la primera mujer presidenta de Hungría.[183]

En las elecciones de abril de 2022, el primer ministro Viktor Orbán ganó un cuarto mandato consecutivo en el cargo. Su partido, Fidesz, aseguró otra mayoría de dos tercios en el parlamento.[184]

Véase también

  • Ampliación de la Unión Europea
  • Reino de Hungría
  • Imperio austrohúngaro

Notas

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  • Downey, Fairfax (1961). Solimano il Magnifico (en italiano). Milán: Dall'Oglio. 

Referencias

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